Sandro Castro celebra San Valentín con un bidón de gasolina en plena crisis energética
Redacción de CubitaNOW ~ martes 17 de febrero de 2026
En medio de una de las peores crisis de combustible que enfrenta Cuba en años, Sandro Castro decidió marcar el Día de los Enamorados con un video cargado de sátira, simbolismo político y provocación. En la grabación, publicada en sus redes sociales, el heredero de la dinastía Castro aparece solo en un bar, rechazando a varias mujeres hasta que finalmente encuentra su “amor verdadero”: un bidón de gasolina.
El video inicia con Sandro haciendo un monólogo interior: “Hay otro día más aquí en Apagonia, con tremenda sed”, mientras se muestra distante y desinteresado ante las jóvenes que intentan acercarse. La escena adquiere un giro inesperado cuando descubre al recipiente de gasolina, al que ha humanizado con ojos pintados y un pañuelo. Dramáticamente, le ofrece una cerveza Cristal, lo lleva a cenar y finalmente lo abraza en la cama, bajo la presencia de una bandera de México colgada en la pared.
La referencia al país latinoamericano no parece casual. México se ha convertido en uno de los principales proveedores de petróleo al régimen cubano, y la escena funciona como metáfora de la dependencia energética de la isla. En el bar, además, puede leerse en la pared la frase en inglés: “Words Create Lies. Pain Can Be Trusted” (“Las palabras crean mentiras. El dolor puede ser confiable”), tomada del filme japonés Audition, que añade un tono de reflexión oscura en medio de la sátira.
La elección del mensaje cobra relevancia política: mientras los cubanos enfrentan apagones, colas interminables y escasez de combustible, el nieto de Fidel convierte la crisis en espectáculo. La gasolina, prácticamente inaccesible para la mayoría, se presenta como objeto de deseo y tesoro codiciado: “No existe un momento que yo no pueda estar sin ti… ojalá nunca más te vuelvas a ir”.
El video combina humor negro, parodia y crítica velada, y muestra de manera irónica la fragilidad energética del país. Entre la escasez real y la puesta en escena, Sandro Castro transforma la gasolina en símbolo del poder, la dependencia y la precariedad que viven los cubanos, dejando claro que, en la Cuba actual, la energía puede valer más que el amor.