Sacerdotes yorubas en Miami expresan reservas sobre la Letra del Año de Cuba
Redacción de CubitaNOW ~ viernes 2 de enero de 2026
La reciente proclamación de la Letra del Año 2026 en Cuba, realizada el 31 de diciembre en la sede de la Asociación Cultural Yoruba de Cuba, en La Habana Vieja, no ha pasado inadvertida para la comunidad religiosa yoruba en el sur de la Florida. Sin embargo, lejos de generar consenso, el pronunciamiento ha sido recibido con cautela y reservas por parte de varios sacerdotes radicados en Miami, quienes desconfían del contexto político en el que se produce.
Aunque reconocen el valor espiritual y cultural de la ceremonia, algunos religiosos consideran que en la isla ningún ámbito escapa a la influencia del régimen, incluida la práctica religiosa. Así lo expresó Manuel Erice, presidente de la Institución Yoruba Kola Ifá Osha, quien subrayó su respeto hacia los practicantes en Cuba, pero admitió que existe la percepción de que las instituciones religiosas oficiales operan bajo la sombra del control estatal.
En contraste, los sacerdotes yorubas del sur de la Florida realizan cada año su propia Letra del Año, fruto de consultas independientes que se desarrollan a lo largo de diciembre mediante diversas ceremonias. Según Erice, los mensajes obtenidos en Miami para 2026 enfatizan la necesidad de evitar conflictos de pareja, mantener el orden y la limpieza en los hogares, así como un mayor empoderamiento de la mujer, un elemento que también aparece de forma simbólica en la tradición.
Desde La Habana, la Letra del Año 2026 establece como signo regente Ogunda Otrupón, con Otura Ogbe y Oshe Otura como testigos. La oración profética anuncia una promesa de salud firme concedida por Orula, mientras que Oggún es proclamado como divinidad regente, acompañado por Oshún. Se detallan símbolos rituales, sacrificios y ofrendas específicas, así como una amplia lista de advertencias relacionadas con la salud, la violencia social y el deterioro de la conducta colectiva.
El mensaje también hace referencia a conflictos que no encuentran solución, al papel protector de la madre dentro de la familia y a un contexto marcado por tensiones, migración constante y quiebre de valores sociales. En materia de salud, se advierte sobre enfermedades neurológicas, intoxicaciones, trastornos digestivos, alcoholismo y padecimientos crónicos como la diabetes y la hipertensión, males que reflejan, en gran medida, la crisis estructural que atraviesa la sociedad cubana.
Para los sacerdotes en el exilio, muchas de estas advertencias no resultan ajenas ni sorprendentes. Más bien, consideran que la Letra del Año cubana termina describiendo las consecuencias de un país en crisis, sin cuestionar las causas profundas que las generan. De ahí que algunos interpreten el discurso religioso oficial como funcional a la narrativa del poder, al centrarse en llamados morales y espirituales mientras evita cualquier lectura crítica del contexto político y económico.
La ceremonia en Cuba fue encabezada por el Sacerdote Mayor de Ifá, Carlos Arguín Valenzuela, y contó con la participación de religiosos de dentro y fuera del país. No obstante, para una parte significativa de la diáspora yoruba, la legitimidad espiritual no puede desligarse de la independencia, y esa es precisamente la frontera que, a su juicio, hoy separa la Letra del Año proclamada en la isla de las consultas realizadas en libertad desde Miami.
Fuente: Telemundo Miami