Descarga gratis nuestra App

Silencio cómplice: el régimen cubano calla ante la masacre en Irán y repite la propaganda de los verdugos

Redacción de CubitaNOW ~ domingo 18 de enero de 2026

Article feature image

Mientras el mundo observa con alarma la brutal represión desatada en Irán, el régimen cubano ha optado por un silencio absoluto frente a una tragedia de dimensiones históricas. Más de 5.000 personas habrían sido asesinadas por la dictadura iraní en el contexto de protestas sociales, según reportes oficiales del propio gobierno de Teherán y organizaciones de derechos humanos. Sin embargo, La Habana no ha dedicado una sola palabra de condena a lo que ya muchos califican como una verdadera masacre.

Lejos de solidarizarse con las víctimas, la prensa estatal cubana ha reproducido sin cuestionamientos la narrativa del régimen iraní, presentando a los manifestantes como “terroristas”, “alborotadores” o agentes de potencias extranjeras. Los medios oficiales amplifican comunicados de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) que hablan de supuestos complots dirigidos por Estados Unidos e Israel, confiscación de armas y ataques a mezquitas, como si se tratara de una guerra contra el terrorismo y no de una represión sistemática contra civiles que protestan por la crisis económica, la falta de libertades y el deterioro de sus condiciones de vida.

Este enfoque deliberadamente sesgado omite un dato esencial: miles de iraníes han muerto a manos de su propio Estado. No hay espacio en la prensa cubana para las familias destrozadas, para los jóvenes asesinados en las calles, ni para los presos políticos. El silencio de La Habana no es neutralidad: es complicidad.

La postura del régimen cubano revela, una vez más, su doble moral. Durante meses promovió marchas, declaraciones oficiales y cobertura mediática masiva contra la ofensiva militar de Israel en Gaza, presentándose como defensor de los derechos del pueblo palestino. Sin embargo, guarda silencio ante los asesinatos cometidos por sus aliados. Aplaude la invasión rusa a Ucrania y justifica los crímenes de Vladimir Putin; ahora respalda, de facto, la represión sangrienta del régimen iraní contra su propio pueblo.

Lo que une a La Habana, Teherán y Moscú no es una causa humanitaria, sino la preservación del poder a cualquier costo. Para estas dictaduras, las protestas populares no son un reclamo legítimo, sino una amenaza existencial. Por eso comparten el mismo libreto: culpar a enemigos externos, criminalizar la disidencia y justificar la violencia estatal.

La cobertura cubana sobre Irán refleja el miedo de un régimen que sabe que las demandas de los iraníes —pan, electricidad, salarios dignos, libertades— se parecen demasiado a las de los cubanos. Condenar la represión en Irán sería reconocer que protestar contra el hambre y la miseria no es terrorismo, sino un derecho.

El silencio ante los más de 5.000 muertos en Irán no es un descuido informativo. Es una elección política que desnuda la verdadera calaña del régimen cubano: un poder que dice defender a los pueblos, pero que siempre se coloca del lado de los verdugos cuando estos comparten su misma lógica autoritaria.

Image

Recomendado para ti

Tambien te puede interesar