Vecinos denuncian grave deterioro del edificio Focsa, reflejo de un país; vecinos exigen respuestas
Redacción de CubitaNOW ~ domingo 5 de julio de 2026
Considerado durante décadas uno de los símbolos arquitectónicos más importantes de Cuba, el edificio Focsa enfrenta hoy una realidad muy distinta a la que lo convirtió en referencia de la ingeniería nacional. Residentes del emblemático inmueble, ubicado en el Vedado habanero, han denunciado públicamente el avanzado deterioro de sus instalaciones, la falta de mantenimiento, los constantes problemas con los ascensores y la acumulación de basura en áreas comunes. Las quejas también apuntan a presuntas irregularidades en la gestión de los recursos destinados a la conservación del edificio, administrado por la Empresa Inmobiliaria Cimex S.A. Ante la ausencia de respuestas efectivas, los vecinos reclaman una intervención urgente para evitar que continúe el deterioro de una de las construcciones más emblemáticas del país.

El edificio Focsa, una de las obras más representativas de la arquitectura moderna cubana, se encuentra en el centro de una creciente polémica tras las denuncias realizadas por varios de sus residentes sobre el estado de abandono que, aseguran, afecta al inmueble.
Ubicado en la calle 17, entre M y N, en el Vedado habanero, el Focsa fue inaugurado en 1956 y durante años fue considerado una de las edificaciones de hormigón armado más altas del mundo. Con 121 metros de altura y 36 plantas, constituye uno de los principales referentes urbanísticos de La Habana.
Sin embargo, según testimonios difundidos por residentes y publicados por medios independientes, la situación actual del inmueble dista mucho de esa imagen de esplendor. Los vecinos describen techos con desprendimientos de concreto, estructuras con varillas expuestas, filtraciones, escasa iluminación en áreas comunes y una acumulación de basura que genera preocupación por posibles riesgos sanitarios y de incendio.
Uno de los problemas más señalados es el funcionamiento de los ascensores. De acuerdo con las denuncias, de los siete elevadores instalados en el edificio solo dos operan de manera relativamente estable, lo que provoca largas esperas para acceder a los apartamentos, especialmente en los pisos superiores. La situación se agrava durante los apagones, cuando algunos residentes han quedado atrapados en los elevadores debido a fallos en los sistemas de respaldo eléctrico.
Los habitantes también cuestionan varias inversiones realizadas en los últimos años. Entre ellas mencionan remodelaciones en el lobby, reparaciones en los garajes y trabajos en los ascensores que, según afirman, no resolvieron los problemas estructurales existentes ni mejoraron significativamente las condiciones del inmueble.
Otra de las preocupaciones expresadas por los vecinos está relacionada con la seguridad. Según las denuncias, varios extintores estarían fuera de servicio y el sistema contra incendios presentaría deficiencias, una situación que consideran especialmente preocupante debido a la magnitud del edificio y la cantidad de personas que residen en él.
Las críticas también alcanzan a la gestión administrativa del inmueble. Los residentes solicitan una revisión de las inversiones ejecutadas y mayor transparencia en el uso de los recursos destinados al mantenimiento del edificio.
Mientras continúan las reclamaciones, el caso del Focsa vuelve a poner sobre la mesa el desafío de conservar el patrimonio arquitectónico cubano en medio de una prolongada crisis económica y de infraestructura que afecta a numerosas edificaciones del país.
Fuentes: 14 y medio
Publicación de Yunior García Aguilera