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Robos de bueyes y caballos agravan la inseguridad y frenan la producción agrícola en Cuba

Redacción de CubitaNOW ~ domingo 11 de octubre de 2026

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Los robos de bueyes, caballos y otros animales de trabajo mantienen en alerta a campesinos cubanos, que denuncian pérdidas económicas, dificultades para cultivar la tierra y una creciente sensación de desprotección ante la delincuencia en las zonas rurales.

La sustracción de estos animales afecta directamente a productores que dependen de ellos para arar, transportar mercancías y cumplir con los ciclos de siembra. Sin alternativas mecánicas suficientes, perder una yunta puede paralizar las labores agrícolas y comprometer los resultados de una cosecha.

Un campesino citado por Diario de Cuba aseguró que perdió cuatro animales en apenas una semana. El productor expresó su preocupación por el futuro de la crianza si las autoridades no logran frenar los robos.

La inseguridad también ha obligado a las familias rurales a cambiar sus rutinas. Algunos propietarios consideran construir corrales junto a sus viviendas para mantener los animales bajo vigilancia durante la noche, mientras otros recurren a redes telefónicas entre vecinos para alertarse sobre movimientos sospechosos.

“Vivo sin dormir porque me llevan los animales” es el reflejo de una realidad que añade otra carga a quienes ya deben enfrentar la escasez de insumos, los elevados costos y las dificultades para mantener la producción.

Las consecuencias económicas son considerables. Un productor relató que gastó cerca de 70.000 pesos en una campaña agrícola sin poder comenzar a sembrar a tiempo por no conseguir los bueyes necesarios.

El alquiler de una yunta puede alcanzar los 3.000 pesos por una mañana de trabajo, según uno de los testimonios recogidos. Ese desembolso representa un obstáculo adicional para campesinos que deben asumir los costos de preparación de la tierra, transporte y otros insumos.

La pérdida de animales también compromete el abastecimiento de alimentos, en un país donde la producción agropecuaria arrastra dificultades estructurales y los precios siguen presionando la economía familiar.

Los afectados reclaman sanciones más severas contra los responsables y cuestionan la efectividad de las medidas para impedir que los delitos se repitan. Algunos aseguran que, pese a las denuncias, los robos continúan y la recuperación de los animales resulta difícil.

La situación evidencia otro problema para el campo cubano: además de producir en condiciones precarias, los agricultores deben dedicar tiempo y recursos a proteger sus bienes.

Cuando los campesinos tienen que vigilar durante la noche los mismos animales que necesitan para trabajar al día siguiente, la inseguridad deja de ser un problema aislado y se convierte en un obstáculo para la producción agrícola y la alimentación de la población.


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