Trump quiere fuera a Díaz-Canel para impulsar cambios en Cuba
Redacción de CubitaNOW ~ lunes 16 de marzo de 2026
La administración del presidente Donald Trump ha indicado a representantes del régimen de Cuba que la permanencia de Miguel Díaz-Canel en la presidencia constituye un obstáculo para progresar en las conversaciones bilaterales.
Fuentes cercanas a las negociaciones aseguran que Washington considera la salida del mandatario como un paso clave para permitir cambios estructurales en la economía cubana, que podrían abrir la isla a la inversión extranjera y a la actividad de empresas estadounidenses.
La medida no buscaría desmantelar el sistema comunista ni afectar directamente a la familia Castro, que sigue ejerciendo influencia sobre el aparato de poder en La Habana. Sin embargo, la salida de Díaz-Canel, visto por EE.UU. como un dirigente rígido y reacio a reformas, permitiría a Washington impulsar ciertos ajustes económicos que el actual presidente se niega a aplicar.
Más allá del ámbito económico, la administración estadounidense también ha planteado la liberación de presos políticos y la remoción de algunos funcionarios históricos vinculados a la vieja guardia castrista, como parte de los compromisos simbólicos que EE.UU. busca obtener a cambio de iniciar un proceso gradual de apertura comercial.
La presión de Washington busca, además, generar un resultado visible que pueda presentarse ante la opinión pública y la comunidad de cubanos en Estados Unidos como un logro concreto de la política exterior estadounidense. La salida de Díaz-Canel sería el primer cambio relevante dentro del liderazgo cubano desde que se reanudaron los contactos diplomáticos hace algunos meses.
Hasta ahora, el régimen de La Habana no ha emitido declaraciones oficiales sobre la solicitud estadounidense, y se desconoce cómo responderá a esta exigencia. Algunos analistas consideran que cualquier decisión dependerá de la capacidad del régimen para mantener la estabilidad interna y contener el descontento social que se ha intensificado con la crisis energética y económica que afecta a la población.
En los últimos años, Cuba ha enfrentado apagones prolongados, escasez de alimentos y combustible, y restricciones crecientes a la libertad de expresión y movimiento, factores que han profundizado el aislamiento del país. En este contexto, la salida de Díaz-Canel sería un símbolo de cambio dentro de un sistema que ha permanecido casi intacto por más de seis décadas, aunque sin garantizar transformaciones profundas en el modelo político.
Analistas señalan que EE.UU. busca combinar reformas económicas prácticas con algunos logros simbólicos en el ámbito político, sin necesariamente provocar una ruptura total con la estructura de poder actual. De concretarse, este movimiento marcaría un precedente en las negociaciones y enviaría una señal clara sobre la estrategia estadounidense hacia la isla: presionar por cambios concretos, aunque manteniendo en pie la maquinaria del régimen cubano.
Fuente: The New York Times