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Publicaciones internacionales reflejan la verdad de envejecer en Cuba: sobrevivir entre el olvido y la escasez

Redacción de CubitaNOW ~ lunes 27 de abril de 2026

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Un reportaje reciente de Associated Press vuelve a poner el foco sobre una realidad incómoda: la vejez en Cuba se ha convertido, para muchos, en una etapa marcada por la precariedad extrema, la soledad y la falta de apoyo institucional.

La imagen de ancianos rebuscando alimentos o dependiendo de la caridad vecinal ya no es excepcional en Cuba, sino cada vez más frecuente. La cobertura internacional, como la publicada por Associated Press, confirma lo que muchos dentro de la isla viven a diario: el sistema de asistencia social no logra sostener a una población que envejece rápidamente en medio de una crisis prolongada.

Según reseña textual de la AP: "A las 12 del mediodía un puñado de ancianos atravesó las antiguas puertas de madera de la iglesia del Espíritu Santo, en el corazón de La Habana Vieja, para recibir un almuerzo sencillo: picadillo de carne, arroz, frijoles colorados, galletas con mayonesa y un café bien cargado.

“Que el señor bendiga desde arriba lo que cae a la barriga”, dijeron a coro sentados en largas mesas. Junto con el Padre Nuestro, la plegaria se repite tres veces a la semana en el comedor contiguo a la iglesia".

Es uno de los ejemplos citados por la prestigiosa agencia noticiosa que, entre otras cosas, hace referencia a que una cuarta parte de los cubanos en la Isla están por encima de los 60 años, por lo que el país enfrenta un desafío demográfico que choca con recursos cada vez más limitados. Las pensiones estatales, incluso tras ajustes recientes, siguen siendo insuficientes para cubrir necesidades básicas. En la práctica, esto se traduce en dificultades para acceder a alimentos, medicamentos y servicios esenciales.

Diversos estudios independientes apuntan a un deterioro generalizado en la calidad de vida de los jubilados. Muchos no pueden garantizar tres comidas al día, mientras otros dependen exclusivamente de la ayuda de vecinos o familiares en el exterior. La emigración masiva de los últimos años ha agravado el problema: miles de ancianos han quedado solos, sin una red cercana que los apoye en su día a día.

El sistema de atención institucional tampoco ofrece una respuesta suficiente. Los hogares de ancianos disponibles no cubren la demanda existente, y en numerosas localidades ni siquiera hay acceso a este tipo de servicios. La falta de infraestructura y recursos limita la capacidad del Estado para atender a los sectores más vulnerables.

A esto se suma la crisis energética que atraviesa el país. Los apagones frecuentes afectan de manera desproporcionada a los adultos mayores, especialmente a aquellos que necesitan conservar medicamentos refrigerados o dependen de equipos eléctricos para su salud. Cada interrupción del servicio implica un riesgo adicional en una vida ya marcada por la incertidumbre.

En ausencia de soluciones estructurales, la supervivencia de muchos ancianos depende de redes informales de apoyo. La solidaridad comunitaria y las remesas enviadas desde el extranjero se han convertido en pilares fundamentales para cubrir necesidades básicas. Sin embargo, estas alternativas no sustituyen un sistema de protección social efectivo.

El resultado es una realidad en la que envejecer en Cuba significa, para una parte importante de la población, enfrentar la escasez con recursos limitados. Más allá de las cifras, se trata de historias individuales que reflejan un problema estructural aún sin resolver.

Fuentes: AP

Cibercuba


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