La Cuevita, mercado de fraudes y estafas en La Habana
Redacción de CubitaNOW ~ viernes 29 de agosto de 2025

“Mira qué clase de estafa… esto es en La Cuevita… aserrín es lo que tenía dentro de la caja”. La indignación del cubano Raiko Betancourt se hizo viral en redes sociales tras compartir un video en el que mostró cómo fue engañado al comprar en el mercado informal de San Miguel del Padrón, en La Habana, lo que parecían ser cartones de cigarros H. Upmann.
El video, difundido en su perfil de Facebook, exhibe los paquetes falsificados y estuvo acompañado de una advertencia: “Tacto a los compradores de cigarros que están estafando a la gente”. La publicación encendió la conversación sobre el descontrol en los mercados paralelos.
¿Qué ocurre en La Cuevita para que fraudes como este se repitan y parezcan normalizados? Otros usuarios compartieron experiencias similares. Giovanys Fernández Abreu recordó la venta de cajas de jabón adulteradas, mientras que en marzo de 2023 otra mujer denunció haber comprado un supuesto aceite que terminó siendo agua con vinagre.
Pese a las inversiones anunciadas, la decadencia es evidente. En 2019 se ejecutó una remodelación oficial valorada en más de dos millones de pesos, en parte financiada por los cuentapropistas. Pero las mejoras fueron superficiales: la infraestructura sigue deteriorada, la higiene es deficiente y las quejas por estafas y productos adulterados continúan sin respuesta.
En mayo de 2025, una joven documentó en TikTok el deplorable estado del sitio: calles rotas, basura acumulada, ausencia de cestos y venta irregular de medicamentos. “No sé si esto lo limpien en algún momento porque se ve todo deprimente”, comentó.
Las autoridades han intentado intervenir, como en el operativo de noviembre de 2022 que dejó más de 50 revendedores detenidos. Sin embargo, no hubo seguimiento público ni cambios visibles. La ilegalidad y el desorden permanecen intactos, a pesar de los esfuerzos intermitentes.
Hoy, La Cuevita funciona más que como mercado: es un reflejo del país. Escasez, informalidad, fraude y supervivencia cotidiana en un espacio que, lejos de regenerarse, se ha consolidado como terreno fértil para la estafa y el desencanto.