Rubio minimiza amenazas de Díaz-Canel y aviva el choque político entre Washington y La Habana
Redacción de CubitaNOW ~ miércoles 8 de abril de 2026
El secretario de Estado Marco Rubio restó importancia a las advertencias militares del gobernante cubano Miguel Díaz-Canel, en un nuevo episodio de tensión verbal que refleja el deterioro de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba en 2026.
Las tensiones entre Estados Unidos y Cuba sumaron un nuevo capítulo tras la reacción del secretario de Estado Marco Rubio a las recientes amenazas militares del gobernante cubano Miguel Díaz-Canel. Durante una comparecencia ante la prensa en el Departamento de Estado, Rubio desestimó las declaraciones del líder cubano con una frase breve pero contundente: “No pienso mucho en lo que tiene que decir”.
La respuesta se produjo en el marco de una sesión de preguntas previa a su reunión con el canciller de Nueva Zelanda, Winston Peters. Un periodista le pidió su opinión sobre las palabras de Díaz-Canel, quien ese mismo día había advertido en una entrevista con la revista Newsweek que Cuba respondería militarmente ante cualquier agresión de Washington.
En dicha entrevista, el mandatario cubano aseguró que su gobierno prioriza la paz, pero no descartó una respuesta armada. “Si se produce una agresión militar, contraatacaremos, lucharemos, nos defenderemos”, afirmó, al tiempo que invocó la doctrina de la “guerra de todo el pueblo”, que contempla la movilización masiva de civiles en caso de conflicto.
El cruce de declaraciones no pasó desapercibido, especialmente por el tono irónico del intercambio. En la misma entrevista, Díaz-Canel había utilizado una frase prácticamente idéntica para referirse al presidente estadounidense Donald Trump: “No pienso mucho en lo que él tiene que decir”. Horas después, Rubio replicó con el mismo desdén, generando una especie de espejo retórico entre ambos gobiernos.
Este episodio se enmarca en una escalada de tensiones que se intensificó desde enero de 2026, cuando Trump firmó una orden ejecutiva que califica al régimen cubano como una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos. La medida incluyó nuevas sanciones y aranceles dirigidos a países que suministren petróleo a la isla, lo que ha agravado la crisis energética en Cuba.
En paralelo, Trump ha realizado declaraciones ambiguas sobre el futuro de la isla, combinando advertencias con afirmaciones en las que descarta una intervención militar directa. Mientras tanto, Rubio ha mantenido contactos informales con figuras vinculadas al entorno del poder en Cuba, en un intento por explorar posibles salidas a la crisis.
La postura de Washington sigue siendo firme: un cambio en el sistema político cubano es condición clave para cualquier avance. Desde La Habana, sin embargo, Díaz-Canel ha rechazado de forma tajante cualquier posibilidad de dimisión, calificándola como “no negociable”.
El intercambio verbal entre ambos funcionarios refleja no solo un conflicto diplomático, sino también la profundidad de la crisis política entre dos países marcados por décadas de confrontación.
Fuentes: Cibercuba