“No se puede seguir dirigiendo desde reuniones e informes”- Marrero (Video)
Redacción de CubitaNOW ~ viernes 30 de enero de 2026
El primer ministro cubano, Manuel Marrero, sostuvo recientemente una reunión de trabajo en la que insistió en la necesidad de introducir cambios en la gestión del país, aunque sin alterar el sistema socialista vigente. Según reporta el periodista Alberto Arego en Ay, Cub, Marrero afirmó: “No se puede seguir dirigiendo desde reuniones e informes”, subrayando la importancia de una gestión más práctica y cercana a los problemas reales que enfrenta la población.
Durante la sesión, que tuvo lugar detrás de un buró mientras se presentaban diversos informes de gestión, el dirigente insistió en que “no hay que tener miedo al cambio”, una frase que parece apuntar a ajustes en el funcionamiento del Estado y la administración económica. Sin embargo, Marrero fue enfático al aclarar que estas reformas no implicarán el abandono del socialismo, sino su perfeccionamiento.
El mensaje del primer ministro refleja la tensión entre la necesidad de modernizar la administración pública y la preservación del modelo político actual. Expertos consultados por medios independientes consideran que declaraciones como estas buscan calmar expectativas sobre cambios estructurales profundos, al tiempo que proyectan una imagen de apertura frente a críticas sobre la ineficiencia y la burocracia en la gestión estatal.

El tema central del encuentro, según Arego, fue la eficiencia en la toma de decisiones, el seguimiento de los informes y la necesidad de implementar medidas concretas que impacten la vida diaria de los ciudadanos. Marrero destacó que los informes deben ser herramientas para la acción y no un fin en sí mismos, en un intento de vincular más estrechamente la planificación con la ejecución y los resultados tangibles.
En este contexto, la postura de Marrero apunta a combinar continuidad política con ajustes administrativos, aunque sin cambios radicales en el sistema económico y social. La declaración coincide con un momento de creciente presión interna y externa sobre el gobierno cubano, marcado por dificultades económicas y demandas de mayor eficiencia en la gestión pública.