No pudo entrar a un selecto Club por ser cubano pero hoy recibe premio a la Excelencia Profesional

Con 15 años el hoy prominente abogado y líder comunitario César L. Álvarez no pudo entrar a un selecto Club por el hecho de ser cubano.

Trabajaba entonces como el chico de la piscina en La Gorce Country Club, en Miami Beach, e hizo amistad con algunos de los jóvenes de su edad que eran hijos de los miembros del club. Entonces le llegó una invitación a una fiesta que organizaban por el fin del verano, a la que nunca pudo asistir porque las madres de esos jóvenes se quejaron a su jefe.

“Sé que estás invitado, pero no puedes ir”, recuerda Álvarez que le dijo el jefe. Fue su primer encuentro con la discriminación.

Hoy, el abogado cubanoamericano de 71 años es uno de los premiados por FACE (Facts About Cuban Exiles), una organización dedicada a defender la reputación de los exiliados cubanos y sus descendientes.

César L. Álvarez fue el primer abogado cubano que entró al bufete Greenberg Traurig, y bajo su dirección consiguió llevarlo al sexto lugar entre los más importantes del país.

Hoy ha recibido el Premio de Excelencia Profesional y en los Negocios de FACE por su labor al frente del bufete Greenberg Traurig, al que entró en 1973 como el primer abogado cubano de la firma, creada en Miami en 1967 por un grupo de letrados judíos que también eran discriminados.

Durante su liderazgo que se extendió por 17 años, la firma creció de 100 a 1,900 miembro y en la actualidad ocupa el sexto lugar entre las más destacadas del país, con más de 40 oficinas en Estados Unidos.