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Ni los médicos se salvan; derrumbe deja en shock a todos en salón de operaciones

Redacción de CubitaNOW ~ domingo 30 de noviembre de 2025

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La historia del Dr. Castor San Quintín Muñoz, prestigioso radiólogo camagüeyano, ha despertado una ola de indignación en todo el país.

El prestigioso galeno, jefe de Radiología del Hospital Pediátrico de Camagüey, profesor de profesores y formador de generaciones de médicos cubanos, enfrenta hoy en carne propia el colapso del Sistema de Salud Castrista que durante décadas ayudó a sostener.

Según denunció el activista José Luis Tan Estrada, tras sufrir una caída que le provocó fractura de cadera, Castor tuvo que esperar varias horas por una ambulancia. Finalmente fue ingresado en la Sala de Ortopedia del Hospital Provincial Clínico Quirúrgico "Manuel Ascunce Domenech", donde aguardaba su cirugía como tercero en la lista de operaciones.

Sin embargo, cuando ya se encontraba bajo los efectos de la anestesia, ocurrió un hecho verdaderamente increíble y alarmante: un fragmento del techo cayó sobre el área estéril del quirófano lo que, por supuesto, significó la suspensión de la intervención quirúrgica.

El caso desató cientos de reacciones que reflejan no solo apoyo, sino la desesperanza de un pueblo entero ante el deterioro del sistema de salud.

“Lo conozco en persona, excelente médico. Qué dolor que haya tenido que vivir esto”, comentaba Madelaide Ruiz, resumiendo el sentir de muchos que lo recuerdan como un profesional intachable. Para personas como Josefa Monzón, el incidente simboliza un país que se desmorona: “Si esto le pasa al doctor Castor, que ha ayudado a tantos, ¿qué quedará para nosotros? En mis 68 años nunca vi algo así”.

Los mensajes siguen un patrón: tristeza, impotencia y un profundo respeto hacia un médico considerado por muchos como “profesor de profesores”. Iris Recio y Elizabeth Nápoles coincidieron en algo básico que el sistema parece haber olvidado: “Es una falta de respeto… él dedicó su vida al sistema, ¿y así lo tratan?”.

Pero el caso no solo generó apoyo: también abrió una herida colectiva. Marcos Espín relató la tragedia de su hermano, estomatólogo por más de 50 años, que lleva tres años esperando una prótesis. “Todos se han vuelto sordos y ciegos”, lamentó. Otros profesionales del sector expresaron vergüenza: “Si esto pasa con un profesor de profesores, ¿qué queda para la población general?”, escribió Candelario Camacho.

La indignación también tomó un tono más político y directo. “Cuba se está cayendo a pedazos. Al gobierno no le importa nada. Abajo el comunismo”, expresó Josefina Llañó, mientras que Ramón Cirilo resumió la frustración de Camagüey en una línea cruda: “Provincia dirigida por demonios”.

La preocupación se acompañó de propuestas y súplicas. Algunos pidieron su traslado inmediato a otro hospital: “Llévenlo a Las Tunas, merece atención digna”, comentó Gretel Vázquez. Otros, como Zailli Herrera, apelaron a la fe: “Fue mi profesor. Dios ponga su mano sobre él”.

Mientras tanto, preguntas simples pero profundas quedaron sin respuesta:

“¿Por qué no lo trasladan? ¿Dónde están los valores humanos?”, preguntó María Julia Pérez.

“¿Y las misiones médicas? ¿Para qué fueron?”, cuestionó Odalys Danger.

Lo que vive el Dr. Castor no es un hecho aislado: es la imagen más dolorosa de un sistema en ruinas, donde ni los que dedicaron su vida a salvar otras están a salvo del abandono institucional.

Fuentes: José Luis Tan

La Tijera


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