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Muere Enoel Salas Santos, histórico infiltrado que traicionó la verdadera causa por la libertad de Cuba

Redacción de CubitaNOW ~ miércoles 4 de febrero de 2026

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Este tres de febrero de 2026 marca el fin de una etapa oscura en la historia de la lucha por la libertad de Cuba. En Placetas, Villa Clara, falleció a los 89 años Enoel Salas Santos, conocido en los círculos de inteligencia como el agente “Allam” o “el rubio de Cabaiguán”. Durante décadas, Salas Santos operó como infiltrado de la Seguridad del Estado dentro de organizaciones del exilio cubano, incluyendo Alpha 66, donde llegó a ocupar puestos estratégicos para sabotear y desarticular planes orientados a la liberación de la Isla.

Su muerte pone fin a la vida de uno de los operativos más activos en la estrategia represiva del régimen castrista contra los cubanos que, desde el exilio, trabajaban por una Cuba libre. Durante años, la información recopilada por Salas Santos permitió frustrar operaciones, identificar líderes y debilitar la resistencia organizada, causando heridas profundas en la lucha histórica por la democracia y los derechos humanos en Cuba.

El impacto de su labor encubierta fue significativo. Alpha 66 y otros grupos anticomunistas se vieron constantemente vulnerables a infiltraciones, filtraciones de información y traiciones que retrasaron proyectos de liberación y generaron desconfianza entre activistas. El legado de Salas Santos no es un recuerdo de heroísmo, sino un recordatorio del costo que implica la vigilancia y la traición dentro de movimientos de resistencia.

A pesar de su avanzada edad, su figura seguía siendo recordada en círculos del exilio y de la inteligencia por el papel que desempeñó en la estrategia del castrismo, y su deceso revive la memoria de aquellos años marcados por la vigilancia, la traición y el miedo. Para muchos cubanos que soñaron con libertad, Salas Santos representa la sombra de un sistema que se infiltró entre quienes buscaban construir una nación libre y democrática.

La historia del exilio anticomunista cubano, sus luchas y sacrificios, se mantiene viva precisamente por la valentía de quienes resistieron a figuras como él. Cada acción encubierta, cada plan frustrado, dejó enseñanzas y consolidó la determinación de los cubanos que continuaron trabajando por la justicia y la libertad, incluso ante el riesgo de traiciones internas.

Mientras Enoel Salas Santos desaparece físicamente, su historia sirve para reforzar la necesidad de mantener viva la causa de la libertad, la dignidad y la democracia en Cuba. El pueblo cubano merece finalmente una nación sin espionaje interno, sin infiltrados y sin miedo.

Fuente: La Tijera


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