Más de 15 mil firmas respaldan propuesta para anexar Cuba a Estados Unidos
Redacción de CubitaNOW ~ sábado 7 de febrero de 2026
Una polémica iniciativa impulsada por el exiliado cubano Albert Fonseca ha despertado debate tanto en el sur de Florida como en amplios sectores del exilio cubano: la propuesta busca que Cuba sea anexada a Estados Unidos como el “Estado número 51” como forma de poner fin a la dictadura en la isla. La petición, presentada al gobierno federal estadounidense, ha logrado recolectar más de 15 000 firmas, pero enfrenta un enorme escepticismo por su viabilidad política y legal.
Fonseca sostiene que la anexión de Cuba ofrecería una salida definitiva al régimen autoritario que ha gobernado el país por más de seis décadas. Para sus promotores, la incorporación de la isla al territorio estadounidense significaría no solo el desmantelamiento del aparato dictatorial, sino también la garantía de derechos civiles, el estado de derecho y una transición más rápida hacia una sociedad más abierta y democrática.
La iniciativa, sin embargo, ha sido recibida con reservas incluso por opositores al régimen cubano. Analistas y líderes del exilio han señalado que, aunque la idea capta la frustración y el anhelo de cambio de muchos cubanos, las barreras legales y políticas para su implementación son casi insuperables. Según abogados constitucionalistas, el proceso de anexión requeriría un tratado aprobado por dos tercios del Senado de Estados Unidos o, alternativamente, una resolución conjunta del Congreso, procedimientos que demandarían un consenso bipartidista altamente improbable en el actual clima político estadounidense.
Además de las barreras constitucionales, hay amplias dudas sobre las implicaciones diplomáticas y geopolíticas de una anexión de ese tipo. El estatus de Cuba como país soberano está reconocido internacionalmente, y su incorporación como parte de Estados Unidos implicaría retos inéditos en términos de relaciones exteriores, seguridad regional y ordenamiento jurídico internacional.
Quienes respaldan la propuesta han destacado que la recolección de firmas —más de 15 000 hasta ahora— refleja el malestar creciente entre cubanos dentro y fuera de la isla con respecto a la situación política y económica que vive el país. Esta cifra, aunque significativa desde una perspectiva ciudadana, aún está muy lejos de representar una presión formal suficiente para que el gobierno estadounidense estudie seriamente cambios constitucionales de tal magnitud.
Expertos señalan que iniciativas similares, aunque simbólicas, han surgido en otros contextos históricos como expresiones de frustración o desesperanza ante regímenes autoritarios. Sin embargo, pocos han trascendido del activismo en redes sociales o peticiones en línea a debates legislativos formales en Washington. En este caso, las firmas recogidas podrían servir para abrir espacios de discusión sobre el futuro político de Cuba entre la diáspora, pero difícilmente serán el inicio de un proceso de anexión real.
La propuesta también ha generado polémica entre cubanos residentes en la isla, muchos de los cuales ven la idea como un gesto extremo que no aborda las complejidades internas del cambio político en Cuba. Para varios analistas, la transición democrática en la isla debe surgir desde la propia sociedad cubana, apoyada por presión diplomática y reformas internas, más que por la incorporación territorial a una potencia extranjera.