Migrantes cubanos cruzan peligroso río desesperados por solicitar asilo en EEUU

Migrantes cubanos cruzan peligroso río desesperados por solicitar asilo en EEUU

Migrantes cubanos, centroamericanos y brasileños decidieron cruzar la frontera, con mochilas y niños en los brazos y la espalda, por el río internacional que en México es llamado río Bravo y en Estados Unidos, río Grande.

Se trata, explica El Diario de Juárez, de un río que “desde el lunes es más caudaloso debido a la apertura de las compuertas que abrió Estados Unidos”.

“Señoras, se van a ahogar, váyanse al puente (internacional)”, les decía un agente de la Patrulla Fronteriza “primero con voz fuerte y luego en tono desesperado a dos mujeres migrantes que dijeron venir de Brasil, y sin hablar español ni inglés no lograban entender la advertencia del agente estadounidense, ni de las personas que del lado mexicano les decían que por qué área evitaran cruzar”, relató el portal.

Asimismo, narró que “finalmente, decidieron meterse al agua abrazando entre ambas al niño, pero antes de llegar a la orilla la corriente arrastró a la mujer que llevaba cargado al niño y a la otra también al agarrarlos, pero lograron detenerse frente a la mirada de un hombre que de lado mexicano estuvo a punto de aventarse para ayudarlas”.

Cuando estuvieron a salvo, dos agentes de la Patrulla Fronteriza las ayudaron a levantarse para comenzar su proceso migratorio.

Esta es, indica el citado medio, el segundo día en el que los migrantes se han tenido que enfrentar a la corriente del río internacional, “tras la apertura de las compuertas al agua que viene de la Presa del Elefante, de Estados Unidos, otra mujer con su hija fue apoyada para cruzar el río Bravo por un cubano”.

“Álvaro, como fue identificado el isleño, llegó hasta el bordo del río internacional con otro caribeño, sólo para observar la frontera, pero al ver que la mujer iba a cruzar sola con la niña de unos ocho años de edad, éste se echó al agua y cargó a la menor centroamericana en sus brazos”, indicó el diario local.

“Al sentirse segura, el rostro de temor de la menor cambió por una sonrisa, mientras lo abrazaba del cuello, y aunque aparentemente iba a regresar al lado mexicano, al llegar al lado estadounidense el caribeño sacó de su pantalón su pasaporte cubano y lo arrojó al río para tomar a la niña de la mano, subir el bordo de tierra y entregarse a la Patrulla Fronteriza”, narró sobre el gesto del antillano.

“Esta mañana amaneció con esa idea, de echarse al río… se desesperó, le faltan más de 2 mil números”, relató el isleño quien lo acompañaba, y quien después de despedirse de su amigo de lejos y a través de los barrotes del muro fronterizo, regresó solo con sus paisanos, a seguir esperando su turno de cruzar a Estados Unidos bajo la lista que coordina el Consejo Estatal de Población y Atención a Migrantes (Coespo).

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