Mientras República Dominicana rompe récords con 11,6 millones de turistas, Cuba apenas roza los 2 millones en 2025
Redacción de CubitaNOW ~ domingo 11 de enero de 2026
El contraste no podría ser más elocuente. Mientras la República Dominicana cerró 2025 con un récord histórico de 11,6 millones de visitantes, Cuba apenas logró atraer alrededor de dos millones de turistas, confirmando el profundo deterioro de un sector que durante décadas fue uno de los principales motores económicos de la Isla.
De acuerdo con cifras oficiales presentadas por el ministro de Turismo dominicano, David Collado, el país caribeño recibió exactamente 11,676,901 visitantes en 2025, resultado de una estrategia sostenida de crecimiento, promoción internacional, mejora de infraestructuras y diversificación de su oferta turística. El desempeño representó incrementos significativos frente a años anteriores y consolidó a la República Dominicana como uno de los destinos líderes del Caribe.
Solo en diciembre de 2025, la nación vecina recibió 1,392,649 visitantes, con un crecimiento interanual del 14.2 %, y llegó incluso a registrar 42,494 turistas en un solo día. Por vía aérea arribaron 8.8 millones de viajeros, mientras que el turismo de cruceros aportó otros 2.8 millones, situando al país como el tercer destino de cruceros del Caribe, solo por detrás de Bahamas y Cozumel.
Punta Cana concentró más de la mitad de las llegadas aéreas, con una ocupación hotelera promedio superior al 71 % y niveles de satisfacción de los visitantes de 4.4 puntos sobre 5. “En cinco años hemos transformado, de manera silenciosa, el turismo dominicano”, afirmó Collado al presentar los resultados.
El panorama cubano, en cambio, es diametralmente opuesto. En 2025, Cuba apenas alcanzó cerca de dos millones de visitantes internacionales, una cifra muy inferior incluso a los modestos planes oficiales del Gobierno y muy lejos de los niveles previos a la pandemia. La caída sostenida del turismo confirma el fracaso de un modelo marcado por la mala gestión, la falta de inversión real, el deterioro de los servicios y una política estatal que prioriza el control ideológico por encima de la calidad y la competitividad.
Hoteles a medio vacío, apagones constantes, escasez de alimentos, problemas de transporte, inseguridad y una infraestructura envejecida han convertido a Cuba en un destino cada vez menos atractivo. A ello se suma la desconfianza de turoperadores internacionales, la reducción de vuelos y la pobre conectividad aérea, factores que han acelerado el desplome del sector.
Mientras la República Dominicana apuesta por alianzas público-privadas, promoción internacional agresiva y facilidades al inversionista, Cuba continúa atrapada en un esquema centralizado e ineficiente, donde la mayoría de los ingresos turísticos no se reinvierten en mejorar la experiencia del visitante ni en beneficiar directamente a la población.
Fuente: Diario Libre