Miami es el ejemplo de lo que pueden construir los cubanos cuando existe libertad

Miami es el ejemplo de lo que pueden construir los cubanos cuando existe libertad

Recientemente Díaz-Canel expresó que en Cuba hay mentalidad importadora, luego el ministro de economía Alejandro Gil Fernández repitió la misma frase.

La interrogante es la siguiente, ¿es el cubano un ser acostumbrado a que le pongan la comida en la boca? La respuesta categórica es NO.

Una muestra clara son los cubanos que han llegado sin nada a Miami en diferentes tiempos, como se dice en la Isla: “con una mano delante y otra detrás”, algunos que lo perdieron todo en Cuba, sin conocer el idioma y en años han salido adelante.

Desde el de la mayor de de las Antillas que logró triunfar en el mundo de los negocios, quien alcanzó su propia fuente de ingresos y hasta el que tiene dos y tres trabajos para ayudar a los que están en la Isla.

“Miami es el perfecto ejemplo de lo que pueden construir los Cubanos cuando existe libertad y una economía de mercado”, dice un tuit que he visto hoy y me ha hecho pensar.

El cubano puede hacer grandes cosas con incentivo, si no, ¿cómo en pocos años con un mínimo de apertura el 35 % de los isleños en edad laboral lograron mudarse al sector privado y sobrevivir como cuentapropistas?

Entonces no es la “mentalidad”, ni la falta de “deseos de luchar”. Es una política que restringe y asfixia que no permite crecer ni independizarse de un sistema para el cual es conveniente mantenerte marchando en las plazas y alejado del crecimiento económico individual.

*Muchos de los méritos e hitos alcanzados por los exiliados y sus hijos están recogidos en el libro Cubanos: Un viaje épico, publicado en el 2015 de Sam Verdeja, Guillermo Martínez.