“Make Cuba Great Again”: la gorra que el oficialismo quiso criminalizar y que los jóvenes defienden
Redacción de CubitaNOW ~ lunes 2 de febrero de 2026
La frase Make Cuba Great Again ha encendido una nueva polémica en las redes sociales cubanas, luego de que el programa oficialista Con Filo señalara públicamente a varios jóvenes por usar una gorra con ese lema, asociándolos de forma directa con el trumpismo, el extremismo político e incluso con supuestos llamados a la violencia contra la Isla.
Las acusaciones no tardaron en generar respuesta. Desde la cuenta de Instagram out_of_the_box_cuba, los jóvenes aludidos publicaron un video en el que denuncian lo que consideran una clara manipulación mediática de su mensaje y explican, desde su experiencia cotidiana, qué representa realmente esa gorra.
“Al parecer, ciertos medios están tergiversando nuestro mensaje”, dicen al inicio del video, antes de mostrar un fragmento del programa donde se afirma que “se necesita que se acabe el abuso y el chantaje”. El conductor va más allá y declara que hay personas que “lo mismo piden bombas para el país que lo vino a hacer o que usan la versión cubanizada de la gorra del trumpismo”.
Para los jóvenes, esta asociación no solo es falsa, sino profundamente ofensiva. “Déjanos explicarte lo que verdaderamente significa esta gorra”, responden, rematando con una frase que resume su molestia frente al discurso oficial: “Esta gente tiene menos filo que una cuchara”.
A diferencia del lema Make America Great Again (MAGA), popularizado por Donald Trump y convertido en un símbolo político altamente polarizante en Estados Unidos, los muchachos insisten en que su mensaje no tiene vínculos ideológicos ni electorales con la política estadounidense, ni mucho menos con llamados a la violencia. “Nuestra gorra no habla de bombas ni de políticos extranjeros”, aclaran.
En Estados Unidos, MAGA ha sido interpretado de maneras opuestas: para muchos republicanos representa recuperación económica y orgullo nacional; para amplios sectores demócratas, simboliza exclusión y autoritarismo, según estudios recientes de la Universidad de Massachusetts Amherst basados en encuestas de 2025.
En Cuba, el significado que estos jóvenes le atribuyen al lema va por un camino completamente distinto. Hablan de prosperidad real, de que el esfuerzo tenga recompensa, de que estudiar no sea un acto inútil. Hablan de vivir con servicios básicos garantizados —luz, agua, gas, salud, transporte— no como privilegios, sino como normalidad.
Su discurso conecta con una generación atrapada entre la precariedad y el exilio forzado. “Soñar con una Cuba próspera no nos convierte en trumpistas”, afirman. “Somos jóvenes que no quieren huir para poder vivir con dignidad”.
La gorra, lejos de ser un eslogan importado, se convierte así en un símbolo de frustración, aspiración y arraigo. En un país donde disentir suele pagarse con estigmatización pública, el debate revela, una vez más, el choque entre una narrativa oficial que criminaliza el desacuerdo y una juventud que insiste en imaginar un futuro distinto sin tener que marcharse.