Luis Manuel Otero Alcántara denuncia desde prisión en The New York Times la criminalización de la disidencia
Redacción de CubitaNOW ~ sábado 25 de abril de 2026
El artista y preso político cubano Luis Manuel Otero Alcántara publicó una columna de opinión en The New York Times en la que, desde la prisión de Guanajay, cuestiona la prolongación de su condena y denuncia la criminalización de la disidencia en Cuba tras las protestas del 11 de julio de 2021.
En el texto, Otero Alcántara se presenta como uno de los presos políticos del país y se pregunta por su futuro: “¿Cuándo seré libre?”. El cofundador del Movimiento San Isidro recuerda que, pese a recientes anuncios oficiales sobre la liberación de miles de reclusos, dichas medidas no han incluido a personas procesadas por delitos asociados a la oposición política.
El artista señala que figuras legales como desacato, desórdenes públicos o atentado contra la autoridad son utilizadas, según su criterio, para penalizar expresiones críticas contra el Gobierno. En su análisis, advierte que incluso publicaciones en redes sociales pueden derivar en sanciones de meses o años de prisión.
Otero Alcántara también describe su vida en la cárcel de Guanajay, diferenciando entre el personal penitenciario y el sistema político que sostiene su encarcelamiento. En su opinión, los funcionarios no son responsables directos de su situación, sino la estructura institucional del país.
La publicación coincide con un contexto de presión internacional sobre el Gobierno cubano en relación con los presos políticos. Diversas organizaciones de derechos humanos han cuestionado que los recientes indultos no hayan beneficiado a activistas y opositores.
Además, la Sala Penal del Tribunal Supremo de Cuba ratificó recientemente que la condena del artista se extenderá hasta julio de 2026, tras rechazar la apelación de su defensa.
En su columna, Otero Alcántara afirma que ha transformado su encarcelamiento en una forma de resistencia artística, al señalar que cada día en prisión forma parte de su lucha por un país más libre.
El texto concluye con una reflexión final en la que describe su situación como una performance involuntaria que, según sus palabras, “debería haber terminado hace mucho tiempo”.
Fuentes: The New York Times y Cubanet