Descarga gratis nuestra App

Cuba: Los precios del hambre

José Luis Tan Estrada ~ domingo 22 de febrero de 2026

Article feature image
Precios en una MIPYME de Las Tunas

La vida cotidiana en Cuba se ha convertido en una ecuación imposible. Comer, asearse o cubrir lo básico exige sacrificios permanentes y una contabilidad doméstica marcada por la escasez. La inflación dejó de ser una variable económica para transformarse en una condena diaria que pulveriza cualquier ingreso.

En Las Tunas, como en el resto del país, los precios de los productos esenciales evidencian el colapso. El arroz se cotiza a 900 pesos por kilogramo, los frijoles alcanzan los 1 000, el azúcar ronda los 800 y alimentos procesados superan con facilidad los mil pesos. La higiene básica tampoco está garantizada, con pasta dental que cuesta alrededor de 450 pesos y un jabón simple llega a 200, como se aprecia en la foto.

Estas cifras confirman una realidad ineludible: el salario perdió toda capacidad de sostén. Una compra mínima, sin proteínas ni extras, puede superar los 4 000 pesos, una suma inalcanzable para trabajadores estatales y pensionados.

El ingreso mensual ya no organiza la vida; apenas prolonga la supervivencia. Este escenario no es puntual ni excepcional. Se repite de oriente a occidente con una regularidad alarmante. Los precios cambian, pero el patrón es idéntico, el mercado avanza, los ingresos retroceden y la desigualdad se profundiza.

De acuerdo con estudios recientes, una parte significativa de la población reduce comidas o elimina grupos alimentarios completos. Las dietas se empobrecen, las proteínas desaparecen y las frutas se convierten en artículos de lujo. No se trata de hábitos, sino de imposiciones económicas en un país donde alimentarse adecuadamente dejó de ser un derecho práctico.

La caída sostenida de la producción agrícola y la falta de insumos han incrementado la dependencia de importaciones en medio de una aguda escasez de divisas. El resultado es un círculo vicioso, menos producción, más importaciones, precios más altos y menor acceso para la mayoría.

Incapacidad gubernamental

Frente a esta realidad, el régimen cubano no ofrece soluciones estructurales. Las medidas adoptadas no detienen la inflación ni protegen el poder adquisitivo. La libreta de abastecimiento es insuficiente, los programas paliativos no alcanzan y el discurso oficial choca con la experiencia cotidiana de millones. Los precios no solo revelan una crisis económica, evidencian el fracaso de un modelo incapaz de garantizar lo básico.

En la Cuba actual, el problema es encontrar alimentos en el mercado y, al mismo tiempo, poder pagarlos. Mientras esa brecha continúe ampliándose, la crisis deja de ser económica: su origen y su responsabilidad recaen en el sistema impuesto por una dictadura incapaz de garantizar lo básico a su población.


Recomendado para ti

Tambien te puede interesar