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La voz de una madre venezolana y la firmeza de su hijo rompen el silencio en manifestación en Puerto Rico

Redacción de CubitaNOW ~ domingo 4 de enero de 2026

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La voz de una madre venezolana, acompañada por la firmeza de su hijo, bastó para cambiar el rumbo de una manifestación en Puerto Rico y tocar una fibra sensible en quienes han vivido bajo regímenes autoritarios.

Frente al Tribunal Federal en Hato Rey, ambos defendieron públicamente el arresto de Nicolás Maduro y expresaron un sentimiento compartido por millones de venezolanos: el cansancio, la rabia y la esperanza acumulada tras más de dos décadas de crisis.

“¿Qué pasó? ¿Por qué están aquí? ¡Veintiséis años llevamos esperando este momento!”, gritó la mujer, visiblemente alterada, mientras encaraba a los manifestantes que protestaban contra la intervención de Estados Unidos en Venezuela. Sus palabras, cargadas de dolor, rompieron el discurso dominante del acto y provocaron reacciones encontradas entre los presentes.

La protesta había sido convocada por el Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH), Madres contra la Guerra y el Movimiento Socialista de Trabajadorxs (MST), organizaciones que rechazaron lo que califican como una acción imperialista contra el gobierno venezolano.

Sin embargo, la intervención de la madre y su hijo evidenció una realidad que muchas veces se ignora en estos espacios: la de quienes han sufrido directamente las consecuencias del chavismo.

“¡No llamen paz a lo que ha sido asesinato!”, reclamó la mujer, acusando a Maduro de crímenes y responsabilizándolo del sufrimiento prolongado de su pueblo. Su hijo reforzó el mensaje con un discurso aún más contundente. Aseguró que quienes defienden al gobernante venezolano desde el exterior no representan al verdadero pueblo.

“El venezolano real es el que pasó hambre, el que fue a un hospital y no encontró insumos”, afirmó. Recordó además que, según dijo, más del 70 por ciento de los venezolanos desea un cambio político. “No tiene sentido defender a un criminal de guerra”, sentenció.

Mientras tanto, el MST, a través de su portavoz Ricardo Santos Ortiz, denunció que Puerto Rico esté siendo utilizado como plataforma para intervenciones militares estadounidenses y acusó a Washington de hipocresía por señalar a Maduro como dictador mientras, según afirmó, reprime a inmigrantes y minorías dentro de su propio territorio.

Pero más allá de los discursos ideológicos, el momento que quedó grabado fue el de una madre y su hijo hablando desde la herida. Su intervención conectó con el dolor de una diáspora marcada por el exilio, la escasez y la separación familiar, una experiencia que resulta especialmente cercana para muchos cubanos.

Como ocurre con Cuba, la tragedia venezolana no se vive en consignas, sino en hogares rotos y futuros truncados. En Hato Rey, esa realidad se hizo escuchar sin micrófonos oficiales ni banderas partidistas, solo con la fuerza de quienes llevan 26 años esperando que algo cambie.


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