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La relación entre China y Venezuela ante la captura de Maduro

Redacción de CubitaNOW ~ domingo 4 de enero de 2026

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Foto: El Heraldo de Aragón

Desde hace casi 20 años, China ha sido mucho más que un simple socio comercial para Venezuela; ha sido un aliado estratégico que ha brindado apoyo político y financiero durante los años más duros de las sanciones internacionales, además de desafiar el aislamiento impuesto por Estados Unidos. Sin embargo, la reciente captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, por parte de fuerzas estadounidenses ha puesto a prueba esta alianza de manera inédita. A pesar de que China ha expresado su firme rechazo ante el “comportamiento hegemónico” de Estados Unidos y ha exigido la “liberación inmediata” de Maduro y su esposa, Cilia Flores, muchos analistas coinciden en que su respuesta será, por el momento, solo verbal.

En un comunicado emitido por el Ministerio de Exteriores chino, se expresó “profunda conmoción” y se condenó enérgicamente el uso de la fuerza por parte de Estados Unidos, acusándolo de actuar de manera irresponsable contra un Estado soberano y de atacar al presidente de otro país. Horas después, la Cancillería china reiteró su demanda para “garantizar la seguridad personal del presidente Maduro y su esposa, liberarlos de inmediato y detener las acciones contra el régimen venezolano”. También se hizo un llamado a resolver las diferencias a través de “diálogo y negociación”. En ambos casos, Pekín subraya lo que considera una “grave transgresión” de las leyes internacionales, una “violación de la soberanía venezolana” y una amenaza a la paz en América Latina, pidiendo a Estados Unidos respetar el derecho internacional y cesar la vulneración de la seguridad de otros países.

Este discurso coincide con la postura que China ha mantenido en los últimos meses, oponiéndose a las acciones de intimidación de Estados Unidos y reafirmando su apoyo al gobierno venezolano mientras la presión estadounidense se intensificaba. A finales de diciembre, el canciller chino, Wang Yi, reafirmó a su contraparte venezolana, Yván Gil, la oposición de China a “todas las formas de intimidación” y su apoyo a la “defensa de la soberanía y dignidad nacional” de Venezuela. Sin embargo, evitó sugerir medidas concretas de apoyo.

La prudencia de China en este asunto responde a varios factores. Aunque Venezuela es un aliado simbólico importante para Pekín, no ocupa un lugar central en sus prioridades geopolíticas, que están más enfocadas en la región Asia-Pacífico, particularmente en la situación de Taiwán, y en la competencia con Estados Unidos. Por ello, la falta de una respuesta inmediata a la captura de Maduro tiene sentido dentro de un marco más amplio.

A pesar de que en 2023 la relación entre China y Venezuela fue elevada al nivel de “Asociación Estratégica a Toda Prueba y Todo Tiempo” durante la visita de Maduro a Pekín, esto no implica compromisos de seguridad en caso de un enfrentamiento directo con Estados Unidos. Los expertos apuntan que para China, Venezuela es más útil en términos discursivos y simbólicos que como un aliado dispuesto a proporcionar apoyo militar en un conflicto con Washington.

Este enfoque no es nuevo. La relación entre ambos países ha sido cada vez más pragmática, especialmente después de un período entre 2007 y 2015, cuando China otorgó a Venezuela préstamos millonarios respaldados por petróleo, equivalentes al 16% del PIB venezolano. Sin embargo, la caída de la producción petrolera y la crisis económica que siguió a partir de 2014, junto con el endurecimiento de las sanciones, llevaron a China a reducir su financiación y sus inversiones directas en el país.

Actualmente, la relación entre ambos se concentra principalmente en el sector energético. China, el mayor importador de crudo mundial, se ha convertido en el principal destino de las exportaciones petroleras venezolanas desde 2019. Aunque este crudo representa solo un pequeño porcentaje de las importaciones totales chinas, para Venezuela ha sido esencial para mantener un flujo constante de ingresos en divisas, especialmente desde que las sanciones estadounidenses han cerrado otros mercados.

Fuente: El País


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