Del bullicio al silencio; triste transformación de la tienda Carlos III (Video)
Redacción de CubitaNOW ~ domingo 11 de enero de 2026
Inaugurada a mediados de la década de 1950, la Tienda Carlos III se convirtió rápidamente en un ícono del comercio habanero. Su moderna infraestructura y su oferta de servicios la distinguieron desde el primer día.
Tras años de cierre, la Tienda Carlos III reabrió sus puertas en 1997, en un momento de cambios económicos y apertura comercial en la isla. La reapertura generó entusiasmo y expectativas: los habaneros recordaban con nostalgia los días de esplendor de la tienda y muchos esperaban que volviera a ser el centro neurálgico de compras y recreación que había sido. Por un tiempo, la Tienda Carlos III continuó ofreciendo diversidad de productos y servicios, manteniendo su reputación como un lugar imprescindible para quienes buscaban calidad y variedad bajo un mismo techo.
Mercados surtidos, áreas de juegos para los niños, cafeterías acogedoras y tiendas de especialidades que cubrían desde electrodomésticos hasta ropa, calzado y juguetes. Incluso contaba con ferretería y se consolidaba como un punto de encuentro para familias enteras, turistas y residentes de la capital cubana. La tienda siempre estuvo colmada de personas, con un constante murmullo de clientes recorriendo sus pasillos y haciendo de cada visita una experiencia animada y social.
Ese mercado fue cambiando el rostro según se experimentaba el cruento retraso económico que atravesaba el país. Aunque quedaron algunos establecimientos con productos varios, sus mercados se convirtieron en bodegas que expendían en forma normada pollo, picadillo, productos de aseo, sobre todo a vecinos de municipios cercanos.
Con el tiempo, aquello quedó detrás también y ahora, la transformación hacia un modelo de venta en dólares cambió radicalmente la dinámica del comercio. Lo que antes era un hervidero de vida y actividad se convirtió en un espacio silencioso y casi fantasmagórico. Las cafeterías, los pasillos y las áreas de juegos que solían llenarse de risas y movimiento ahora muestran un vacío preocupante. Los estantes, antaño rebosantes de productos, permanecen desolados o con mercancía que apenas atrae a los pocos clientes que cruzan la puerta. La Tienda Carlos III, que un día simbolizó prosperidad, modernidad y convivencia social, ahora refleja un cambio profundo en la economía y en la accesibilidad para los cubanos comunes: lo que antes estaba al alcance de todos hoy parece reservado para unos pocos.
Este contraste entre pasado y presente es más que un asunto comercial: es un reflejo del cambio de tiempos, de prioridades y de oportunidades. La Tienda Carlos III sigue en pie, pero ya no es la misma; su historia, llena de vitalidad, se ve hoy opacada por un silencio sepulcral que recuerda lo que fue y lo que, tristemente, ha dejado de ser.
Fuente video: Cubanos por el Mundo