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Humberto López reconoce “tiempos duros” aunque esquiva la realidad

Redacción de CubitaNOW ~ jueves 26 de febrero de 2026

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El presentador oficialista Humberto López volvió a admitir en su programa Hacemos Cuba que el país atraviesa “tiempos duros”. Sin embargo, esa frase —que pretende aparentar sensibilidad ante la crisis— contrasta con la realidad de un discurso cuidadosamente diseñado para eludir responsabilidades y desviar la atención de los hechos más graves. En una jornada marcada por un tiroteo en aguas territoriales cubanas, con saldo de muertos y heridos según informó el Ministerio del Interior de Cuba, el conductor optó por centrar su espacio en supuestas irregularidades administrativas dentro del Ministerio de la Agricultura de Cuba.

Esta selección temática no es casual. Forma parte de una estrategia comunicacional que busca reducir la discusión pública a problemas burocráticos, evitando abordar cuestiones que puedan generar cuestionamientos políticos de mayor calado. Mientras el país enfrenta una crisis económica profunda, migración masiva, escasez de alimentos y tensiones sociales evidentes, el programa prefirió insistir en controles internos y responsabilidades técnicas, como si el deterioro estructural de la agricultura cubana fuera un fenómeno reciente y no el resultado de décadas de políticas centralizadas fallidas.

La demagogia se evidencia en el uso reiterado de expresiones como “tiempos duros”, formuladas sin reconocer el papel del propio aparato estatal en la génesis de esos problemas. Se apela al sacrificio colectivo y a la resistencia nacional, pero se omite cualquier autocrítica real sobre la ineficiencia del modelo económico y la falta de transparencia institucional. La narrativa oficial intenta presentar las crisis como contingencias inevitables o errores individuales, nunca como consecuencia de decisiones políticas sostenidas en el tiempo.

La hipocresía radica en mostrarse preocupado por el bienestar del pueblo mientras se evita discutir hechos que exigen explicaciones claras y rendición de cuentas. Al silenciar el incidente armado y priorizar un tema administrativo, el discurso oficial proyecta normalidad en un contexto de creciente incertidumbre. Para muchos ciudadanos, este contraste confirma la desconexión entre la agenda mediática estatal y las preocupaciones reales de la población.

Así, más que informar, el espacio televisivo refuerza la percepción de que la comunicación oficial no busca esclarecer, sino administrar el relato y proteger la imagen del poder.

Fuentes: 14 y medio - Diario de Cuba


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