Hospital militar de La Habana rechaza a paciente con convulsiones alegando “fase de guerra”
Redacción de CubitaNOW ~ martes 6 de enero de 2026
Una denuncia difundida por el comunicador José Luis Tan Estrada ha vuelto a poner en evidencia la crisis del sistema de salud en Cuba, luego de que una paciente con convulsiones severas fuera rechazada en un hospital militar de La Habana bajo el argumento de que la institución se encontraba en “fase de guerra” y en “alerta máxima”.
Según la información compartida por Tan Estrada, la mujer —residente en la capital— fue trasladada de urgencia al Hospital Militar de La Habana debido a un cuadro grave de convulsiones cuya causa aún no había sido diagnosticada. La condición clínica requería hospitalización inmediata y exámenes especializados para determinar el origen del problema y evitar complicaciones potencialmente mortales.
Sin embargo, al llegar al centro médico, el personal se negó a admitirla. De acuerdo con el testimonio recogido por el comunicador, la explicación ofrecida de manera verbal fue que el hospital no estaba aceptando ingresos debido a una supuesta “fase de guerra”, una justificación que dejó perplejos a los familiares y acompañantes de la paciente.
Lo más alarmante del caso es que, tras la negativa, no se ofreció ninguna alternativa médica. La mujer no fue remitida a otro hospital, ni recibió atención de emergencia, ni siquiera un tratamiento provisional para estabilizar su condición. Ante esa situación, se vio obligada a regresar a su vivienda sin asistencia médica, pese al riesgo evidente que implicaba su estado de salud.
José Luis Tan Estrada subrayó que este tipo de episodios ya no son excepcionales en Cuba, sino parte de una realidad cada vez más frecuente, donde hospitales carecen de recursos, personal, medicamentos o simplemente cierran sus puertas a pacientes en situaciones críticas, amparándose en explicaciones poco claras o difíciles de verificar.
El argumento de una “fase de guerra” resulta especialmente inquietante en un contexto donde no existe un conflicto armado declarado, lo que abre interrogantes sobre qué tipo de protocolos se están aplicando y bajo qué criterios se decide negar atención médica urgente a civiles. Para muchos cubanos, este tipo de respuestas oficiales se han convertido en una fórmula recurrente para justificar la incapacidad del sistema sanitario de responder a las necesidades básicas de la población.
Casos como este reflejan no solo el deterioro de la infraestructura hospitalaria, sino también una deshumanización creciente en la atención médica, donde la vida del paciente queda subordinada a órdenes administrativas, carencias logísticas o decisiones arbitrarias. La falta de una derivación a otro centro asistencial agrava aún más la situación y expone a los enfermos a riesgos innecesarios.