Habaneros describen 2025 como uno de los años más duros de la crisis cubana
Redacción de CubitaNOW ~ viernes 2 de enero de 2026
Al cierre de 2025, marcado —según muchos ciudadanos— por la incapacidad del régimen para conducir un proyecto político agotado, residentes de La Habana ofrecieron al medio independiente Diario de Cuba un recuento de cómo vivieron uno de los períodos más difíciles de la prolongada crisis nacional. Los testimonios apuntan a un deterioro profundo de la calidad de vida, atravesado por la escasez, la violencia, la represión y el colapso de los servicios básicos.
La socióloga Nidia Céspedes resumió una de las heridas más persistentes: el desgaste del tiempo como factor de vida. “La importancia del tiempo y su estrecha relación con la calidad de vida es lo que más lacera, y de manera irreversible, la angustiosa vida del cubano de a pie. Ese mismo cubano que apenas tiene tiempo para la contemplación del entorno que lo asfixia”, explicó. En su análisis, las interminables colas, los trámites bancarios y notariales, así como las gestiones en embajadas y consulados, se convierten en espacios donde el individuo pierde el control de su propia vida, sometido a decisiones estatales.
Céspedes añadió que esta dinámica responde a políticas “que el Partido Comunista inventa, ejecuta y monopoliza en detrimento de un pueblo al que ese mismo Partido utiliza como solar yermo”, en referencia al impacto estructural de esas decisiones sobre la sociedad.
Otro eje central señalado por los entrevistados es el aumento de la violencia intrafamiliar y de género. En un país atravesado por un machismo persistente y sin políticas efectivas de protección, la joven habanera Ameley Rovira denunció la inacción estatal. “Negar la activación de refugios para víctimas de violencia de género, negar la aceleración de los protocolos de alerta temprana ante las denuncias de maltrato y negar la tipificación del feminicidio en el Código Penal son señales que hablan por sí mismas sobre cuál es la verdadera importancia que el Gobierno otorga a la mujer cubana que, sin ninguna duda, se encuentra en franca indefensión”.
Rovira también criticó el discurso oficial sobre el fenómeno: “El aumento y normalización de los delitos violentos contra la mujer son consecuencia de la interpretación arcaica y maniquea que la Revolución impone… El régimen asume, desde una convicción aterradora y cínica, que las leyes vigentes son severas contra el feminicidio”.
La escasez de alimentos y medicamentos aparece como otra preocupación central. En un país que envejece aceleradamente, los testimonios recogidos por Diario de Cuba describen un aumento de ancianos desnutridos, personas en situación de calle y enfermos psiquiátricos sin acceso estable a tratamientos.
La palabra “represión” se repite con fuerza tras el llamado “tarifazo de ETECSA”, anunciado el 30 de mayo, que restringe el acceso a datos móviles. Para la estudiante Laura Raquel Miyares, fue un punto de quiebre. “El tarifazo quedó incluido en el listado de esas mezquindades que el Gobierno ha cometido durante décadas contra un pueblo urgido por el hambre y por la extinción de cualquier acto fe”.
Miyares recordó que la medida provocó “la estupefacción, la ira, la impotencia” y lo interpretó como un intento explícito de censura. “Fue la afirmación más clara, descarada y soez de censurar que los cubanos habláramos entre nosotros… como las míseras libras de arroz de los mandados”.
Finalmente, el deterioro ambiental y sanitario completa el cuadro. Basura, salideros y suciedad facilitaron la expansión de arbovirus como el chikungunya. Leslie Montalvo lo resumió con crudeza: “Cuando los cubanos creíamos que ya lo habíamos sufrido todo, llegó el Chikungunya para corregir nuestra equivocación”. Y concluyó denunciando la respuesta oficial: “culpar al bloqueo… y mentir mucho, muchísimo”.
El balance recogido por Diario de Cuba dibuja un país exhausto, donde el malestar social, lejos de disminuir, se acumula año tras año.