Granma paraliza el transporte interprovincial por falta de combustible y agrava la crisis nacional
Redacción de CubitaNOW ~ viernes 6 de febrero de 2026
La crisis energética y de abastecimiento que atraviesa Cuba sumó este viernes un nuevo episodio con la suspensión total del transporte interprovincial en la provincia de Granma, una medida que afecta directamente a miles de personas que dependen de estos servicios para trasladarse entre territorios por motivos laborales, familiares o de salud.
Según informó la Unidad Empresarial de Base (UEB) de Ómnibus Nacionales Granma, a partir de hoy, 6 de febrero, quedaron suspendidos todos los servicios interprovinciales que conectan a la provincia con Santiago de Cuba, Guantánamo y Camagüey desde Bayamo, así como la ruta Manzanillo–Santiago de Cuba. La decisión responde, una vez más, a la falta de combustible, un problema que se ha vuelto estructural en el país.
La nota oficial también confirmó la suspensión de la salida nocturna Bayamo–La Habana, programada a las 10:30 de la noche en días alternos, una de las pocas opciones que aún mantenía conectada a la provincia oriental con la capital. El comunicado se limitó a ofrecer disculpas por las molestias ocasionadas, sin precisar plazos para la reanudación del servicio ni alternativas para los pasajeros afectados.
La paralización del transporte interprovincial en Granma no es un hecho aislado. En los últimos días, situaciones similares se han repetido en La Habana y otras provincias, evidenciando el colapso progresivo del sistema de transporte estatal, golpeado por la escasez de combustible, la falta de piezas de repuesto y el deterioro del parque automotor.
Para los ciudadanos, las consecuencias son inmediatas: viajes cancelados indefinidamente, costos elevados en el transporte informal, retrasos médicos, interrupción de trámites y separación forzada de familias. En un país donde el salario medio no permite asumir alternativas privadas, cada suspensión se traduce en más precariedad y aislamiento.
Este nuevo recorte ocurre en un contexto nacional marcado por apagones prolongados, inflación descontrolada, escasez de alimentos y medicamentos, así como un creciente descontento social. Sin embargo, desde el poder político, el discurso oficial sigue apelando a la resistencia y la resignación.
En recientes intervenciones públicas, el dictador Miguel Díaz-Canel ha insistido en llamar al pueblo cubano a “resistir con creatividad”, una consigna que se repite mientras los servicios básicos continúan deteriorándose y las soluciones concretas brillan por su ausencia. Para muchos cubanos, estas exhortaciones contrastan con la realidad cotidiana de un país paralizado, donde incluso moverse de una provincia a otra se ha convertido en un lujo inalcanzable.