Firmar por la libertad: una demanda ética frente a la cárcel en Cuba
Redacción de CubitaNOW ~ sábado 7 de febrero de 2026
Alina Bárbara López Hernández es una intelectual, ensayista y profesora cubana, reconocida por su pensamiento crítico y por su defensa pública de los derechos ciudadanos dentro de la Isla. Desde una postura cívica y pacífica, ha insistido en la necesidad de abrir espacios legales y éticos para el disenso, convencida de que pensar diferente no puede seguir siendo un delito en Cuba.
Esa convicción cobra rostro concreto en historias como la de Yosvany Rossell García Caso, preso en Holguín. Yosvany no es un nombre excepcional: es padre de tres hijos menores, esposo, hermano, hijo. Podría ser nuestro vecino, un amigo de la infancia o un compañero de trabajo. Su “falta” fue ejercer el derecho a manifestarse el 11 de julio de 2021, como lo hicieron miles de cubanos cansados del silencio y la escasez. Por ello, perdió su libertad.
En Holguín no es el único. En esa misma ciudad permanecen detenidos jóvenes vinculados al proyecto El4tico, mientras que en Las Tunas continúa encarcelado desde hace meses el empresario William Sosa. A lo largo del país, los nombres se multiplican. No se trata de criminales violentos ni de amenazas a la sociedad: se trata de ciudadanos que hablaron, que pidieron cambios, que se negaron a seguir callando.
En Cuba, hoy, no hace falta delinquir para ir a prisión. Basta expresar una opinión incómoda, participar en una protesta o intentar organizar un proyecto independiente. La cárcel se ha convertido en un mecanismo de castigo al pensamiento crítico y a la iniciativa ciudadana.
Por eso cobra especial importancia la petición dirigida a la Asamblea Nacional para que apruebe una ley de amnistía que permita la liberación de las personas encarceladas por motivos políticos y de conciencia. No es un gesto de confrontación, sino una apelación a la justicia, a la reconciliación y al sentido común.
Viva usted dentro o fuera de la Isla, sumar su firma es un acto de empatía y solidaridad. Es decirles a esas familias que no están solas, que sus nombres no han sido olvidados. Es afirmar que un país no puede construirse con miedo ni con prisiones llenas de ciudadanos que solo quisieron un futuro distinto.
Firmar es sencillo. Pero su significado es profundo: es elegir estar del lado de la dignidad.