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Falsa alarma en El Prat, avión turco sin problemas

Redacción de CubitaNOW ~ jueves 15 de enero de 2026

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Una falsa alarma de bomba desató un amplio despliegue de seguridad tras una amenaza detectada a bordo de un avión de Turkish Airlines que cubría la ruta Estambul–Barcelona. La aeronave, un Airbus A321, se encontraba sobre el Mediterráneo cuando se activaron los protocolos internacionales de seguridad aérea, lo que derivó en una operación coordinada entre controladores, fuerzas armadas y cuerpos policiales de dos países.

Ante la posible amenaza, despegaron dos aviones de combate para interceptar y escoltar al vuelo: un Eurofighter del Ejército del Aire y del Espacio de España y un caza de la Fuerza Aérea francesa. Ambos acompañaron al aparato hasta su aproximación final a Barcelona-El Prat, garantizando que el avión mantuviera una trayectoria controlada y segura mientras se organizaba el dispositivo de emergencia en tierra. Durante esos minutos, la aeronave dio varias vueltas frente a la costa catalana, una maniobra habitual en estos casos para ganar tiempo y preparar el protocolo de recepción.

Una vez en pista, el avión fue dirigido de inmediato a una zona de seguridad, alejada del área transitable del aeropuerto. Allí quedó aislado para permitir la intervención de los especialistas en desactivación de explosivos y de la Guardia Civil, que procedieron a revisar minuciosamente el interior del aparato y su bodega. Paralelamente, AENA confirmó que el aeropuerto continuó operando con normalidad, evitando el cierre de instalaciones y reduciendo al mínimo el impacto en el resto de vuelos.

Los pasajeros fueron evacuados con rapidez y trasladados a la sala de contingencias, donde se activaron los protocolos de atención y comunicación con familiares. Equipos de seguridad, personal sanitario, coordinadores aeroportuarios y servicios de emergencia permanecieron en alerta mientras se realizaban las inspecciones técnicas necesarias para descartar cualquier artefacto.

Tras completar el registro exhaustivo, las autoridades confirmaron que no existía ningún explosivo a bordo y que la amenaza era infundada. Aunque el resultado final fue una falsa alarma, el episodio evidenció la magnitud de los recursos que se movilizan ante cualquier indicio de riesgo en la aviación comercial: escolta militar en el aire, aislamiento de la aeronave, revisión especializada, evacuación de pasajeros y coordinación entre distintos cuerpos y países.

Este tipo de incidentes, aunque poco frecuentes, ponen a prueba los sistemas de seguridad y demuestran la rapidez con la que pueden activarse los mecanismos de respuesta. En esta ocasión, el operativo permitió controlar la situación sin afectar el funcionamiento del aeropuerto ni poner en peligro a los viajeros, cerrando el suceso con un mensaje claro: ante la mínima sospecha, la prioridad absoluta es la seguridad, incluso si finalmente la amenaza no se confirma.

Aunque la amenaza resultó ser falsa, el episodio dejó en evidencia el alto nivel de tensión que se vive en la aviación comercial ante cualquier indicio de riesgo. Para los pasajeros, el aterrizaje de emergencia, la presencia de fuerzas armadas y la evacuación bajo protocolos de seguridad supusieron momentos de gran incertidumbre, mientras que para las autoridades fue una prueba real de coordinación entre control aéreo, cuerpos policiales, servicios de emergencia y fuerzas militares de dos países. El caso confirma que, incluso cuando no hay explosivos ni peligro real, cada aviso se trata como si fuera auténtico, porque en materia de seguridad aérea no existe margen para el error y la prioridad absoluta es siempre proteger vidas.

Fuente: La Sexta


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