Continúan las prohibiciones en aeropuertos y crece la tensión entre viajeros cubanos rumbo a la Isla
Redacción de CubitaNOW ~ viernes 9 de enero de 2026
La nueva restricción contra los equipajes retractilados, conocidos popularmente como “tipo bola” o “gusano”, está complicando los viajes de muchos cubanos que vuelan hacia la Isla. Durante años, este formato se volvió casi una herramienta de supervivencia: no por moda, sino porque permite cargar más, pesar menos y aprovechar al máximo los límites que imponen las aerolíneas.
A diferencia de una maleta rígida, estos bultos flexibles suelen ser más livianos. Al ir envueltos en plástico —retractilados y compactos— facilitan distribuir mejor la carga y “exprimir” cada kilo disponible. Para muchas familias, era la forma más práctica de llevar ropa, alimentos o medicinas sin disparar el gasto en sobrepeso.
En las últimas semanas empezaron a correr advertencias entre viajeros frecuentes, pero al principio todo era confuso. Se hablaba de problemas con este tipo de equipaje en un aeropuerto muy transitado, sin detalles claros. Algunas personas lo comentaron en redes sociales y fueron recibidas con escepticismo: hubo quien pensó que era exageración o simple desinformación, en parte porque no existían comunicados oficiales que aclararan el cambio.
Sin embargo, con el paso de los días, el panorama se fue definiendo. Los reportes apuntaron a un punto específico: el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. Viajeros con destino a Cuba comenzaron a confirmar que allí no estaban aceptando ni “bolas” retractiladas ni cajas, incluso cuando cumplían con el peso establecido. En los mostradores, según relatan pasajeros, se exigían maletas convencionales, con estructura y forma definida.
La medida ha generado molestias, discusiones y escenas de apuro. Muchos llegaron sin saber que su equipaje sería rechazado. Otros tuvieron que improvisar, comprar maletas a última hora o redistribuir pertenencias en plena terminal.
Pero más allá de la restricción en sí, la queja más repetida es otra: la falta de aviso previo y la manera en que se aplicó el cambio. Lo que al inicio sonaba a rumor terminó confirmándose, y para no pocos viajeros, la “certeza” no trajo alivio, sino frustración por enterarse cuando ya era demasiado tarde.