Estudio asegura que sobrevivientes del ataque sónico tienen cambios estructurales en sus cerebros

Estudio asegura que sobrevivientes del

A finales del 2016, varios miembros del personal del gobierno de EE. UU. estacionados en La Habana, Cuba comenzaron a informar algo extraño: escucharon sonidos intensamente fuertes que provenían de una sola dirección.

La fuente de esos sonidos sigue siendo un completo misterio hasta el día de hoy. Aún más misterioso: los sonidos extraños parecían enfermar físicamente a los empleados, con síntomas reportados como pérdida de audición, mareos y hasta dolores de cabeza intensos.

Un nuevo estudio publicado el martes en la revista JAMA encontró que el incidente, a menudo calificado como “ataque sónico cubano” por los medios de comunicación, puede haber causado alteraciones en el cerebro de las víctimas.

El equipo de investigadores encontró diferentes “hallazgos de neuroimagen” entre los grupos de control y aquellos que estuvieron expuestos a los ataques al examinar escáneres cerebrales utilizando tres tipos diferentes de técnicas de imagen.

Los hallazgos incluyen “diferencias significativas” en los volúmenes de materia blanca entre muchos pacientes, así como una menor conectividad funcional en las partes auditiva y visual del cerebro.

El equipo, dirigido por Ragini Verma, un candidato a doctorado en el Departamento de Radiología de la Universidad de Pensilvania, señaló que los resultados deben tomarse con un grano de sal y que la relevancia de las diferencias “puede requerir un estudio más profundo”.

Una advertencia importante: el equipo no tuvo acceso a escaneos cerebrales antes de ser expuesto a los fenómenos como un punto de comparación.

Los científicos han estado tratando de descubrir qué hay detrás del “síndrome de La Habana” desde que comenzaron a aparecer los primeros informes en agosto de 2017.

Según un estudio separado de 2018, los diplomáticos experimentaron “pérdida auditiva neurosensorial moderada a grave” y “disfunción persistente del sueño” como resultado de estar expuestos a “fenómenos auditivos y sensoriales”.

La embajada en La Habana solo se reabrió en agosto de 2015 después de haber estado cerrada por más de 50 años, un punto de inflexión importante en la relación entre los dos países.

Pero mientras Estados Unidos todavía tiene que expresar públicamente su propia teoría sobre lo que ocurrió, las relaciones entre Cuba y Estados Unidos se vieron afectadas como resultado de los supuestos ataques.