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Identifican a los cuatro cubanos fallecidos en incendio en Rusia; familias piden ayuda para repatriarlos

Redacción de CubitaNOW ~ martes 27 de enero de 2026

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Las autoridades rusas confirmaron la identidad de los cuatro ciudadanos cubanos que murieron en un incendio ocurrido en la madrugada del martes en un albergue clandestino ubicado en una vivienda de tres plantas en Balashija, al este de Moscú. Las víctimas eran naturales del municipio Baraguá, en la provincia de Ciego de Ávila, y sus familias en Cuba enfrentan ahora no solo el dolor por la pérdida, sino también la angustia de no contar con recursos ni apoyo institucional para repatriar los cuerpos.

De acuerdo con información difundida por el periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada, las víctimas fueron identificadas como Arisleidy González, profesora de Educación Primaria en Baraguá; su esposo Ángel Gabriel Rodríguez Febles; y la pareja formada por Yadisley de Arma Aguilera y Lisvey (Liaro) Arpajón Otaño.

La muerte de Arisleidy ha causado especial conmoción en su comunidad, donde era conocida como maestra y formadora de niños. Su historia refleja el drama de muchos profesionales cubanos que se ven forzados a emigrar en busca de mejores condiciones de vida, solo para terminar enfrentando riesgos extremos en el extranjero.

Según fuerzas de seguridad rusas citadas por la agencia estatal TASS, el incendio dejó además seis personas heridas, entre ellas un adolescente de 15 años que fue hospitalizado por intoxicación con monóxido de carbono. Las primeras investigaciones apuntan a que el fuego se originó por el uso imprudente de llamas dentro del inmueble.

Fuentes de los servicios de emergencia indicaron que los residentes del albergue habrían encendido fuego para calentarse, luego de que el edificio quedara sin electricidad por deudas impagas, en pleno invierno ruso. El lugar funcionaba de manera ilegal, sin registro oficial ni condiciones mínimas de seguridad, un factor que ahora es investigado por las autoridades locales.

Mientras tanto, en Cuba, el drama continúa. Las familias de las víctimas enfrentan enormes dificultades económicas y logísticas para lograr la repatriación de los cuerpos. Un familiar explicó que han tenido que recurrir a gestiones informales y a la ayuda de conocidos en Rusia para iniciar los trámites, ante la ausencia de un respaldo claro por parte de las autoridades cubanas.

En declaraciones recogidas por Yosmany Mayeta Labrada, Idania Otaño, madre de uno de los fallecidos, expresó su desesperación: “Imagínate… destrozada, desbaratada, sin fuerzas. Estoy como loca. Solo le pido a Dios que sea mentira”. Su testimonio resume el impacto emocional que atraviesan las familias, atrapadas entre el duelo, la incertidumbre y la falta de recursos.

El caso vuelve a poner en evidencia la extrema vulnerabilidad de los migrantes cubanos, muchos de los cuales terminan viviendo en alojamientos precarios, sin contratos formales ni garantías básicas. También expone la falta de mecanismos efectivos de apoyo consular y humanitario para las familias que, desde la isla, deben enfrentar solas los costos y trámites derivados de una tragedia de este tipo.

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