El régimen cubano intensifica su ofensiva contra El Toque mientras intenta recuperar un mercado cambiario que no puede sostener
Redacción de CubitaNOW ~ sábado 29 de noviembre de 2025
El gobierno cubano ha lanzado una campaña cada vez más agresiva para desacreditar a El Toque y su tasa de referencia informal del dólar, una cifra que millones de cubanos utilizan diariamente para orientarse en medio del caos económico. Sin embargo, el objetivo real del régimen —recuperar el control del mercado cambiario oficial— tropieza con un obstáculo insalvable: Cuba no dispone de reservas en divisas para sostener ninguna tasa creíble.
Esta contradicción coloca al país en un callejón sin salida. El gobierno insiste en que necesita “reconstruir” el mercado cambiario para estabilizar la economía, pero se niega a mencionar siquiera cuál sería la tasa de cambio inicial. Y no lo hace por una razón simple: cualquier cifra mínimamente realista tendría que acercarse a la que ya publica El Toque. Admitirlo equivaldría a reconocer la magnitud del derrumbe económico.
En un reciente programa televisivo, funcionarios del Banco Central y economistas oficialistas reiteraron la importancia de un mercado cambiario estable para conectar la economía interna con el exterior. Hablaron de ciclos productivos, de la necesidad de dar convertibilidad al peso cubano y hasta de la influencia negativa del mercado informal. Pero evitaron cuidadosamente la pregunta esencial: ¿con qué dólares piensa el gobierno sostener ese mercado?
No existe respuesta posible. La economía cubana atraviesa la peor caída de exportaciones en décadas, el turismo no se recupera, las remesas disminuyen y el país carga con un endeudamiento récord. Sin recursos, el Estado no puede intervenir en el mercado para contener el precio del dólar, que continúa su tendencia ascendente alimentado por la desconfianza generalizada.
Aun así, La Habana intenta inculpar a El Toque de la depreciación del peso. Lo señala como un actor “subversivo”, un supuesto generador artificial de expectativas económicas y una amenaza para la estabilidad del país. Pero la realidad es otra: El Toque solo publica cifras que reflejan lo que ocurre en la calle. La disparidad entre la tasa oficial de 120 pesos y la del mercado real —varias veces superior— demuestra la desconexión absoluta entre el régimen y la vida cotidiana de los cubanos.
El gobierno también pretende presentar la reapertura del mercado cambiario oficial como una vía para ordenar la economía, pero ni siquiera la gradualidad que proponen sus economistas es viable sin respaldo financiero. Algunos reconocen que un esquema estable demandaría al menos unos 600 millones de dólares durante tres años. Ese monto, aunque modesto para otros países, es completamente inalcanzable para Cuba en su situación actual.
Otro problema estructural es la propia admisión de que el mercado cambiario informal ya existe y funciona, aunque sea ilegal. Lo que el Estado quiere es sustituirlo para recuperar el control, pero carece de los recursos, la credibilidad y la capacidad institucional para hacerlo.
Mientras tanto, los ciudadanos continúan enfrentando un escenario donde los precios, las inversiones privadas y hasta los contratos se ven afectados por la inestabilidad de una moneda que se devalúa a diario. El intento del régimen por responsabilizar a una plataforma digital no convence a nadie: el valor del dólar sube porque la economía cubana se hunde, no porque El Toque lo diga.
En el fondo, la campaña contra ese medio refleja el temor del gobierno a perder una batalla simbólica crucial: la última ilusión de que aún puede dirigir la economía. Pero sin divisas, sin inversión extranjera y sin confianza pública, ninguna manipulación mediática podrá revivir un mercado que ya funciona al margen del Estado y que, por primera vez en mucho tiempo, no está bajo su control.