El Puente de 100 y Boyeros se convierte en “farmacia” ilegal en La Habana
Redacción de CubitaNOW ~ domingo 30 de noviembre de 2025
El Puente de 100 y Boyeros, una de las intersecciones más transitadas de La Habana, se ha convertido en una verdadera “farmacia” sin licencia, donde se compran y venden medicamentos a plena luz del día.
Según un reportaje de Cubadebate, allí circulan analgésicos, antibióticos, antidepresivos y psicofármacos de uso controlado sin receta ni supervisión sanitaria. Pocas veces un medio estatal ha descrito con tanto detalle lo que millones de cubanos viven desde hace años: medicinas dispuestas sobre mantas, sin etiquetas ni fecha de vencimiento visible, productos nacionales y extranjeros imposibles de conseguir en la red estatal.
Los vendedores remiten a otras zonas como Diez de Octubre o La Güinera cuando no tienen algún producto, revelando un circuito informal bien estructurado que abastece lo que las farmacias dejaron de ofrecer. La escasez afecta a más del 70% del cuadro básico de medicamentos, según reconocen medios oficiales en distintas provincias.
La ausencia de control abre la puerta al caos: se comercializan fármacos reempacados, vencidos o almacenados sin condiciones adecuadas. Nadie puede asegurar la procedencia ni el estado de los productos, pero los pacientes compran igual. No tienen alternativa.
El testimonio de Cubadebate se suma a denuncias de otros medios sobre la falta de antibióticos, antihipertensivos, analgésicos, insumos hospitalarios y medicinas para pacientes oncológicos. Incluso los hospitales carecen de lo mínimo indispensable, en medio de una epidemia.
La reorganización por consultorios no ha resuelto el problema. Sin estabilidad en la entrega, las personas con enfermedades crónicas no pueden seguir sus tratamientos con seguridad. Una madre de Santa Fe relató a AFP que su hijo de cuatro años necesita siete medicamentos, además de cánulas y sondas, la mayoría solo disponibles en el mercado negro: “Sé que un medicamento que le falte puede llevarlo a enfermedades graves que pueden costarle hasta la vida”.
El contraste es evidente: mientras el gobierno insiste en que el sistema de salud es gratuito y universal, madres, ancianos y enfermos dependen de vendedores informales, redes digitales o favores para acceder a tratamientos básicos.
En este contexto han surgido iniciativas solidarias como Palomas, que desde 2021 ha entregado más de 179.000 medicamentos gratuitamente gracias a donaciones personales y redes de WhatsApp. “Aquí llora mucha gente, y muchas veces lloramos con ellos”, contó su coordinador Sergio Cabrera a AFP. El esfuerzo es admirable, pero insuficiente para cubrir una crisis nacional.
El reportaje de Cubadebate plantea preguntas clave: ¿dónde se almacenan estos medicamentos?, ¿en qué condiciones?, ¿quién responde si algo sale mal? Lo que ocurre en el Puente de 100 no es un hecho aislado, sino consecuencia de un sistema sanitario deteriorado, sin recursos ni respuestas.
Mientras tanto, la entrada libre de medicamentos no comerciales desde el exterior ha sido legalizada como medida de emergencia. Sin embargo, lo que entra como ayuda muchas veces termina en venta, alimentando el mercado negro. En un país sin alternativas, la salud se ha convertido en un terreno de incertidumbre y desigualdad.