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El Año Viejo ardió en el Oriente cubano... ¡Crece un ritual popular tras un 2025 marcado por la escasez y los apagones!

Redacción de CubitaNOW ~ jueves 1 de enero de 2026

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La tradición de quemar el muñeco del “Año Viejo”, presente durante décadas en el occidente de Cuba, ha comenzado a expandirse con fuerza en varias comunidades del oriente del país, donde vecinos de diferentes barrios adoptan este símbolo como una forma colectiva de despedir un año complejo. Durante la noche del 31 de diciembre, figuras de trapo elaboradas con ropa usada, papel y aserrín se colocaron en portales, esquinas y calles de Santiago de Cuba y municipios cercanos, en un ambiente marcado por la expectativa de dejar atrás los problemas que acompañaron al 2025.

Según publicaciones del periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada, este ritual —que antes se observaba principalmente en zonas habaneras— ha adquirido un significado especial en la región oriental. Las comunidades no solo reproducen la práctica, sino que la han reinterpretado y la integran a su propio imaginario popular, convirtiéndola en un gesto simbólico que representa el desgaste acumulado por meses de escasez, cortes eléctricos y dificultades cotidianas.

Los muñecos, conocidos popularmente como “Año Viejo” o “muñecón”, suelen incluir frases elaboradas por los vecinos, mensajes escritos en carteles y referencias a los eventos más difíciles del año. En algunos casos, las figuras muestran una apariencia caricaturesca o satírica, reflejando la intención de despedir aquello que el pueblo considera negativo. Al llegar la medianoche, los muñecos son quemados ante la mirada de familias completas, en medio de aplausos, música improvisada y expresiones de deseo por un año nuevo con mejores condiciones.

Mayeta señaló que la expansión de esta costumbre en el oriente responde a un proceso natural dentro de la cultura popular cubana, donde tradiciones de una región terminan arraigándose en otra cuando encuentran un contexto social que las hace significativas. En este caso, la quema del Año Viejo funciona como una válvula emocional de escape y como un acto simbólico que sintetiza la esperanza de renovación.

Durante la noche del 31 de diciembre, también circularon en redes sociales comentarios de residentes que relacionaron la celebración con dificultades recientes, como la pérdida de alimentos debido a los apagones, situación que generó quejas públicas dirigidas a la Empresa Eléctrica de Santiago de Cuba. Estas reacciones acompañaron el ambiente de cierre de año en la región, donde el ritual del Año Viejo se consolidó como una práctica visible y creciente.


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