Dudas rodean el supuesto papel de “El Cangrejo” y Álvarez Casas en los planes de Washington
Redacción de CubitaNOW ~ domingo 9 de agosto de 2026
La aparición de Raúl Guillermo Rodríguez Castro, “El Cangrejo” y Lázaro Alberto Álvarez Casas entre los nombres que, según The New York Times, podrían ser considerados interlocutores aceptables por funcionarios estadounidenses abre una incógnita sobre la estrategia de Washington hacia Cuba. Ambos pertenecen al núcleo del poder cubano, aunque desde posiciones diferentes: uno está vinculado directamente a la familia de Raúl Castro y el otro dirige el Ministerio del Interior. La información resulta llamativa porque Estados Unidos ha sancionado a Álvarez Casas y a estructuras bajo su mando por presuntas violaciones de derechos humanos. Al mismo tiempo, ambos mantuvieron contactos con el director de la CIA John Ratcliffe durante su visita a La Habana en mayo. ¿Se trata de posibles interlocutores para un eventual escenario de cambios en Cuba o la difusión de sus nombres puede formar parte de una estrategia destinada a generar desconfianza dentro de la propia élite gobernante?
La información publicada por The New York Times coloca a dos figuras vinculadas al poder cubano en el centro de una interrogante sobre los planes de Washington: Lázaro Alberto Álvarez Casas, ministro del Interior,y Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro.
La relevancia de ambos nombres reside precisamente en sus posiciones dentro del sistema. Álvarez Casas dirige un ministerio del que dependen estructuras de seguridad y policiales, mientras Rodríguez Castro pertenece al entorno familiar más cercano de Raúl Castro.
Según el Times, funcionarios estadounidenses podrían considerar interlocutores potenciales a figuras procedentes del propio régimen en un eventual escenario de transición. Esto no significa que Washington haya designado a ninguno de ellos como futuro gobernante ni que exista evidencia pública de que ambos estén preparando una ruptura con el sistema cubano.
La información también generó dudas entre analistas y periodistas cubanos. Nora Gámez Torres, periodista cubanoamericana de The Miami Herald, reaccionó con sorpresa a la posibilidad planteada por The New York Times, al recordar que el Gobierno estadounidense ha señalado a los servicios de seguridad cubanos y ha impuesto sanciones a Lázaro Alberto Álvarez Casas por presuntas violaciones de derechos humanos.
En su cuenta de X, Gámez Torres cuestionó que el ministro del Interior pueda ser considerado un eventual interlocutor para Washington y planteó otra posibilidad: que la mención de su nombre tenga como propósito generar desconfianza dentro de la propia estructura de poder cubana.
The head of Cuba’s spy services that State denounced for plotting against the US is also an acceptable counterpart? A very powerful figure who also heads state security, sanctioned for human rights violations. Cubans in Miami would be up in arms. Maybe it’s just to sow distrust. https://t.co/d7SNfaOHFc
— Nora Gámez Torres (@ngameztorres) August 7, 2026
A pesar de la sanción a Álvarez Casas, tanto él como el Cangrejo tuvieron contacto directo con John Ratcliffe durante su visita a Cuba en mayo. La existencia de esas conversaciones demuestra que mantienen canales de interlocución con Washington, pero no permite establecer por sí sola cuáles fueron los asuntos tratados ni qué papel podría asignarles Estados Unidos en el futuro.
La otra posibilidad es que la difusión de estos nombres tenga un efecto político dentro de la propia cúpula cubana. The New York Times informó recientemente sobre una nueva unidad de la CIA dedicada a Cuba cuyo propósito incluye buscar fisuras dentro de la dirigencia y favorecer sectores considerados más pragmáticos.
En ese contexto, que dos figuras cercanas al poder aparezcan públicamente vinculadas a posibles contactos con Washington podría alimentar sospechas y tensiones internas, aunque no existe evidencia pública que permita afirmar que la publicación de sus nombres sea una operación de influencia diseñada específicamente para ese propósito.
La cautela resulta especialmente necesaria porque anteriores informaciones periodísticas sobre contactos entre Washington y La Habana han sido cuestionadas por funcionarios estadounidenses.
Por ahora, una cosa parece clara: ser considerado un interlocutor potencial no equivale a ser elegido para gobernar Cuba. El verdadero alcance de los contactos entre Washington y estas figuras continúa sin conocerse públicamente.
Fuente: The New York Times - Nora Gámez Torres