Denuncian traslado de reclusos tras protestas en la prisión de Canaleta en Ciego de Ávila
Redacción de CubitaNOW ~ domingo 22 de febrero de 2026
Familiares de varios internos de la Prisión Provincial de Canaleta, en Ciego de Ávila, denunciaron el traslado de al menos dos reclusos hacia un penal en Matanzas tras las recientes protestas ocurridas dentro del centro penitenciario. La información fue difundida inicialmente por la página de Facebook La Tijera, que citó testimonios directos de las esposas de los afectados.
De acuerdo con esas versiones, los reclusos Leinier Ramos Martell y Carlos Luis Castro Rodríguez fueron trasladados sin previo aviso a sus familiares, en lo que consideran una represalia por su presunta participación en las manifestaciones registradas días atrás en el penal avileño.
Las esposas de ambos aseguraron que recibieron la confirmación del traslado por parte de autoridades del propio establecimiento carcelario. Según sus declaraciones, el jefe del penal, Noel Morales López, y el director provincial de prisiones, Carlos Martínez Rodríguez, habrían argumentado que los internos “alborotaron la situación” durante las protestas.
Las manifestaciones dentro de la cárcel, según relataron familiares y fuentes cercanas a los reclusos, fueron reprimidas por fuerzas del Ministerio del Interior (MININT). Sin embargo, hasta el momento no existe un parte oficial que detalle lo ocurrido, ni se ha informado sobre posibles heridos o el estado de salud de los internos involucrados.
La falta de información ha incrementado la preocupación entre los allegados, quienes denuncian incertidumbre sobre las condiciones en que se encuentran los trasladados. Organizaciones independientes y activistas han señalado que este tipo de movimientos hacia prisiones alejadas del lugar de residencia de las familias suele emplearse como medida disciplinaria, dificultando las visitas y el envío de alimentos o artículos básicos.
El traslado a otra provincia implica mayores costos y complicaciones logísticas para los familiares, que ya enfrentan limitaciones económicas y de transporte. Además, advierten que la distancia puede convertirse en un mecanismo de aislamiento, reduciendo la supervisión informal que ejercen los parientes mediante visitas periódicas.