Díaz-Canel envía mensaje de aliento a su aliado tras su derrota electoral en San Vicente y las Granadinas
Redacción de CubitaNOW ~ domingo 30 de noviembre de 2025
La reciente derrota electoral del primer ministro Ralph Gonsalves en San Vicente y las Granadinas, tras más de dos décadas en el poder, ha generado reacciones en toda la región. Una de las más llamativas provino del gobernante cubano Miguel Díaz-Canel, quien publicó un mensaje en su cuenta de X expresando su respaldo y admiración por quien fue uno de los aliados más fieles de La Habana y del chavismo durante años.
“Estimado hermano Ralph, reconocemos en ti a un verdadero amigo de Cuba. Tu legado en San Vicente y las Granadinas, y en el Caribe por la integración y la unidad regional, y tu amistad leal quedarán por siempre como símbolos de hermandad y solidaridad entre nuestros pueblos”, escribió Díaz-Canel.
El gesto, aparentemente diplomático, expone una profunda contradicción: mientras en San Vicente y las Granadinas un gobernante que llevaba casi 25 años en el poder acepta los resultados electorales y se retira conforme a la voluntad del pueblo, en Cuba el régimen cumple más de 65 años sin permitir una elección libre, plural ni competitiva. La celebración del “legado” democrático de un aliado contrasta con la ausencia total de ese derecho para los ciudadanos cubanos.
La salida de Gonsalves también marca un cambio importante en el mapa político del Caribe y América Latina. Su derrota se suma al declive de otros gobiernos de corte socialista que durante años dominaron espacios clave en la región. En el caso del Caribe oriental, Gonsalves fue una figura determinante para sostener los intereses de La Habana y Caracas en organismos como la OEA y las Naciones Unidas. Su respaldo fue especialmente crucial para Nicolás Maduro, al facilitar apoyo diplomático en momentos de fuerte cuestionamiento internacional.
La derrota del mandatario vicentino representa el derrumbe del último aliado incondicional del chavismo en el Caribe, un bloque que por años se mantuvo gracias al financiamiento político derivado de iniciativas como Petrocaribe y la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). Estos mecanismos no solo reforzaron la influencia de Venezuela y Cuba en la región, sino que también permitieron afianzar lealtades políticas mediante subsidios y beneficios preferenciales.
Sin embargo, en una democracia, el poder no es eterno. El pueblo habla en las urnas, decide, premia o castiga. Y eso fue precisamente lo que ocurrió en San Vicente y las Granadinas. Gonsalves, pese a su larga trayectoria y al peso de su partido, no escapó al juicio electoral.
En Cuba, en cambio, la realidad es otra. El régimen ha mantenido el control absoluto durante más de seis décadas, sin competencia política, sin transparencia y sin posibilidad real de alternancia. Mientras Díaz-Canel elogia a un líder que cae por la voluntad soberana de su pueblo, el suyo sigue ejerciendo un control férreo que ignora la miseria, el éxodo masivo y el deterioro profundo al que ha sometido a la nación.

La derrota de Gonsalves confirma que incluso los aliados más sólidos del castrismo no son inmunes a la democracia. Pero en la isla, donde el poder se recicla entre las mismas élites, el mensaje de Díaz-Canel no es más que una muestra de cinismo político: felicita desde la comodidad de una dictadura a quien acaba de perder, precisamente, por vivir en un país donde el pueblo sí puede elegir.