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Cubanos recurren al mango ante el hambre: 'Añoro comerme un buen bistec, pero no puedo'

Redacción de CubitaNOW ~ sábado 17 de junio de 2023

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"El mango nos está salvando. Comemos mango en el desayuno y mango por las noches. Gracias a eso, sobrevivimos", dijo un jubilado al medio independiente Diario de Cuba.

"Cuando se acabe el mango, veremos qué pasa", agregó José, jubilado de la Construcción, en la cola para los mangos bizcochuelos que vende un carretillero en la barriada Micro 9, en el distrito José Martí, Santiago de Cuba.

"Comer es cada día más difícil. Yo hubiese preferido que trajeran azúcar en vez de arroz. Por lo menos hay arroz liberado, pero la azúcar no la venden en ningún lado, ni siquiera en el mercado negro", se quejó Elaine, ama de casa de 46 años, en la cola de su bodega en la barriada de Los Pinos para comprar el arroz normado.

Por su parte, Yuneika, auxiliar pedagógica de una escuela de doble sesión, confesó a la citada fuente que se acostumbró a ingerir una comida al día. "Yo como solo por la noche los días que trabajo; los fines de semana, solo almuerzo. Ya casi soy vegetariana, como arroz y viandas. El poquito de frijol o chícharos que me dan solo sirve para tres comidas. Como carne cuando llegan el pollo o el picadillo a la bodega. Mi salario no me alcanza para comprar carne a los particulares. Paso hambre, sí, añoro comerme un buen bistec, pero no puedo".

"Antes daban más productos por la libreta. El azúcar eran seis libras; después quitaron una libra con el pretexto de que nos iban a dar coditos y harina de maíz, y ahora nos dan cuatro libras, pero el codito y la harina están desaparecidos. Nos queda el arroz, que no alcanza para todo el mes. Ahora mismo no hay pan normado porque el barco de harina está en La Habana, así que tampoco desayuno. No hay café ni en el mercado negro, solo en las tiendas MLC. Si me entra hambre, me como un mango, y así voy tirando", confesó.

"Esto está de pinga con la comida. Ahora, sin frijoles ni chícharos para mojar el arroz. Yo me llevo sobras del comedor de la escuela, compro varias comidas de trabajadores, y como casi siempre dan potaje, solo tengo que mejorarlo en la casa", dijo Yanet, una maestra de primaria con tres hijos adolescentes.

"Los niños dejan mucha comida porque no le echan especies, así que a mí me sirve, y así voy salvando el día. No es fácil ver a tus hijos con hambre. Gracias a Dios que, cuando aprieta, tenemos mango", agregó la maestra a Diario de Cuba.

Los cubanos ya no pueden ni tirar del pan de la bodega porque cada vez viene más pequeño.

"Hasta hoy en la bodega sólo han traído cuatro libras de arroz y una de azúcar. ¿Qué estamos haciendo para poner un plato de comida en la mesa? Eso nadie se lo pregunta. Cada vez que inventan algo es peor. Ahora son las MIPYMES, donde una latica de pasta de tomates cuesta 500 pesos. ¿Qué jubilado que cobre al mes 1500 pesos puede darse ese lujo? ¿O comprar arroz a 250,00 la libra o un aguacate 200,00 pesos? Esto no hay quien lo aguante y en vez de pensar en mejorar la situación, todo el mundo está en sus cosas y ¿dónde quedamos nosotros?"

"Es un lujo y privilegio el que tenga hoy en día un almuerzo en su casa. Ese pan que hay que guardarlo para los niños para su merienda y cuando llegan a sus hogares no pueden merendar porque si no no pueden desayunar y llevar su merienda a su escuela", dijo una cubana ante la denuncia del pan de bocadito que dan en la bodega en el poblado de Jicotea de la provincia de Ciego de Ávila.


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