Otra patana turca abandona Cuba mientras se multiplican los apagones
Redacción de CubitaNOW ~ martes 3 de noviembre de 2026
La crisis energética en Cuba continúa agravándose. La salida definitiva de otra central eléctrica flotante turca deja al país con menos capacidad para generar electricidad, en momentos en que millones de cubanos enfrentan apagones que superan las 20 horas diarias y pueden prolongarse durante tres jornadas consecutivas en algunas provincias.
La embarcación Erol Bey, con una capacidad instalada de 63 megavatios (MW), abandonó el puerto de La Habana este lunes 2 de noviembre, alrededor de las 2:30 de la tarde. Su partida fue confirmada por la agencia EFE, aunque las autoridades cubanas no habían informado oficialmente sobre la salida.
La nave pertenecía al grupo de centrales flotantes contratadas por el régimen a la empresa turca Karadeniz Holding. Desde 2019, estas instalaciones, conocidas popularmente como patanas turcas, fueron incorporadas al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) para intentar compensar las deficiencias de las termoeléctricas terrestres.
Cuba llegó a disponer de ocho embarcaciones de este tipo, que en conjunto aportaban más de 400 MW de potencia. Sin embargo, con la salida de la Erol Bey, ya son siete las unidades que han abandonado la isla.
En abril pasado, el Ministerio de Energía y Minas había informado que solamente permanecían en La Habana dos centrales flotantes: la Belgin Sultán y la Erol Bey, con una capacidad conjunta de 124 MW. Ahora, la primera queda como la única unidad de este tipo que permanece en la capital, según los últimos datos oficiales disponibles.
La disponibilidad de estas plantas depende del suministro de combustible. A finales de mayo, la llegada del petrolero ruso Anatoli Kolodkin, con unos 740.000 barriles de crudo, permitió que las centrales flotantes volvieran a generar electricidad durante aproximadamente dos semanas.
El deterioro del sistema eléctrico cubano se arrastra desde mediados de 2024 y se ha profundizado por la combinación de escasez de combustible, averías y décadas de falta de inversiones y mantenimiento.
Buena parte de las termoeléctricas, responsables de aproximadamente el 40 % de la generación nacional, fueron construidas durante las décadas de 1960 y 1970. Sus continuas roturas y prolongados períodos de mantenimiento reducen todavía más la capacidad de respuesta del sistema.
El propio Gobierno cubano ha reconocido que la situación eléctrica es crítica y extremadamente tensa. Durante 2026, el país ha sufrido ocho apagones totales, que dejaron sin servicio eléctrico a todo el territorio nacional.
Las consecuencias van mucho más allá de la falta de iluminación. Los apagones dificultan el funcionamiento de hospitales, paralizan buena parte del transporte público, afectan el suministro de agua y provocan pérdidas de alimentos en los hogares.
Mientras tanto, las familias deben enfrentar el encarecimiento de productos básicos y medicamentos en un escenario de creciente deterioro económico.