Descarada defensa del castrismo desde Europa protagoniza la cubana Tere Felipe
Redacción de CubitaNOW ~ martes 3 de febrero de 2026
Mientras millones de cubanos enfrentan hambre, represión y una crisis cotidiana sin fin, hay quienes desde la comodidad de Europa se permiten glorificar el sufrimiento ajeno y exigir “sacrificio histórico” como si la tragedia fuera un espectáculo ajeno. Tere Felipe, vocera del castrismo, se ha convertido en ejemplo del cinismo político más brutal cuando desde España llama a sus compatriotas a resistir “a toda costa” por un sistema que los oprime y los mantiene en miseria.
No es valentía revolucionaria, es una inmoralidad flagrante. Pedir que otros paguen con hambre, dolor o incluso la vida por mantener un régimen que ellos mismos han abandonado revela un desprecio absoluto por la dignidad humana. Cada palabra pronunciada desde Europa —una distancia física que simboliza también la distancia moral— expone la hipocresía de quienes defienden una dictadura mientras disfrutan de los derechos y comodidades que niegan a su propio pueblo.
El cinismo de esta defensa no puede subestimarse: glorificar la muerte ajena y exigir sacrificio obligatorio es un acto de violencia simbólica. Habla de un sistema que sobrevive gracias al miedo, a la represión y a la entrega forzada de la vida de otros. Ninguna ideología que dependa de la miseria y el martirio obligatorio de su gente merece lealtad. No hay heroísmo en pedir que otros sufran mientras uno permanece seguro; es pura explotación y arrogancia política.

El llamado a resistir “al enemigo imperialista aunque cueste la vida” desde un lugar seguro no es antiimperialismo: es una declaración de cinismo, de privilegio inmerecido y de complicidad con la injusticia. Es una clara señal de que la dictadura solo puede mantenerse mientras otros paguen el precio de su permanencia. Y tarde o temprano, esos privilegios serán juzgados por la historia y, muy posiblemente, por la justicia.
El régimen que exige sacrificio permanente de sus ciudadanos mientras sus defensores disfrutan libertad en el extranjero está moralmente condenado. La lección es clara: ningún sistema que dependa del dolor, la miseria y la muerte de otros puede sostenerse para siempre. Y quienes desde la comodidad defienden esa injusticia deberán enfrentar las consecuencias de su complicidad. La verdad es implacable: el castrismo caerá, y quienes lo defienden desde la distancia cargarán con la memoria de lo que permitieron mientras otros sufrían.
Del perfil de La Tijera