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Cubano en Tapachula: 15 horas al volante y un segundo oficio para sobrevivir

Redacción de CubitaNOW ~ miércoles 2 de septiembre de 2026

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José, cubano que trabaja hasta 15 horas al día al volante. Foto: Marvin Bautista / Diario del Sur

Para muchos cubanos que emigran en busca de mejores oportunidades, comenzar una nueva vida en el extranjero significa aceptar trabajos exigentes, extender las jornadas laborales y combinar varios oficios para poder cubrir sus necesidades y enviar ayuda a sus familiares que permanecen en la Isla.

La historia de José, un migrante cubano que vive en Tapachula, México, refleja las dificultades que enfrentan quienes llegan a otro país sin una situación migratoria regularizada y necesitan generar ingresos para mantenerse.

Desde hace más de cuatro meses, José trabaja como conductor de un vehículo de transporte público en la ruta Solidaridad 2000-Centro. Su jornada comienza alrededor de las 5:00 de la mañana y se extiende hasta las 8:00 de la noche, de lunes a sábado. Son cerca de 15 horas diarias al volante para garantizar los ingresos necesarios.

De acuerdo con información publicada por el medio mexicano Diario del Sur, el conductor debe entregar diariamente 1.600 pesos al propietario de la unidad. Después de cubrir esa cantidad, puede obtener entre 500 y 800 pesos de ganancia, dinero que utiliza para pagar el alquiler, comprar alimentos y cubrir otros gastos básicos.

“Hay que darle duro desde temprano hasta tarde para que salga”, relató el migrante, quien considera que, pese al esfuerzo, se trata de un trabajo honrado y una oportunidad para mejorar su situación respecto a la que tenía en Cuba.

Pero la semana laboral de José no termina el sábado. Los domingos, cuando no conduce el colectivo, vuelve a trabajar aprovechando un oficio que aprendió en Cuba: la reparación de vehículos.

Ese día ayuda a su empleador en trabajos de hojalatería y reparación de otras unidades de transporte, con lo que consigue ingresos adicionales. Parte de ese dinero está destinado también a su familia en la Isla.

Así, José combina dos oficios y prácticamente no tiene un día libre. Durante seis jornadas conduce durante largas horas y en su único día de descanso realiza labores de reparación para aumentar sus ingresos.

Su experiencia es un ejemplo de los esfuerzos que realizan numerosos migrantes cubanos al establecerse en otros países. Lejos de sus familias y enfrentando gastos de vivienda, alimentación, transporte y otros servicios, muchos aceptan empleos que requieren largas jornadas o recurren a sus conocimientos y habilidades para obtener ingresos adicionales.

En el caso de José, además de buscar su propia estabilidad económica, existe otra motivación: poder enviar parte de lo que gana a sus familiares en Cuba.

Mientras espera regularizar su situación migratoria en México, continúa trabajando con la esperanza de mejorar sus condiciones de vida. Su rutina, marcada por el esfuerzo y la necesidad de aprovechar cada oportunidad laboral, muestra una de las caras menos visibles de la emigración cubana: la de quienes deben trabajar prácticamente todos los días para comenzar de nuevo lejos de su país.


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