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Cubana quiere saber por qué 'desaparecieron' a Boris Fuentes de la TVC

Por Hervin Salinas - lunes 14 de septiembre de 2020

Sociedad, Cuba

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*Foto referencial tomada de Internet

A través de las redes sociales, una internauta cubana ha compartido un amplio texto que recorre la realidad de Cuba en las últimas décadas.

Al mismo tiempo, esta mujer, de nombre Kiriam Gutierrez Pérez, lanza varias preguntas al gobierno, una de ellas relacionada con la presunta sanción que recibió un reportero cubano.

Se trataría de Boris Fuente, reconocido periodista de la isla que habría sido castigado por sacar a la luz pública las declaraciones de Miguel Díaz Canel donde aseguró que ‘la limonada es la base de todo’.

Las palabras de esta valiente cubana, las reproducimos, de manera íntegra, a continuación:

SIN TRIPAS NO HAY PARAÍSO...

Recuerdo que en el período especial traían una mezcla de muy mal aspecto a las carnicerías cubanas que, los que saben poner nombres, denominaron “mortadella líquida.”

Por supuesto, como era un “producto” nuevo, también se necesitaban recetas para prepararlo. La más simple era: usted pone medio litro de agua en una olla y cuando esté hirviendo a fuego vivo por al menos tres minutos, vierte pequeñas porciones de “mortadella líquida” en el agua hasta que logren consolidarse.

Tomarán la forma de albóndigas y pueden comerse con arroz blanco -si hay-, o con ajo porro -si hay-, y con algunas gotas de limón -si hay-. De esta manera quedaba demostrado que el aceite no hace falta.

También se hicieron programas de televisión donde explicaban cómo debía hacerse un correcto cepillado de los dientes sin crema dental o cómo bañarse sin jabón. Incluso se magnificaron las bondades del maguey para lavar la ropa. Y nosotros, los cubanos, ahí, al pie del cañón, aprendiendo y resistiendo.

A pesar de que el aporte nutricional se redujo de 2.845 kilocalorías diarias en 1989 a 1.863 kilocalorías al día en 1993 y 1994 y que, además, cada cubano adulto perdió entre un 5% a un 25% de su peso corporal durante el período 1990-1995, nosotros, los cubanos, seguimos ahí, al pie del cañón, aprendiendo y resistiendo.

Cuando, debido a una combinación de factores nutricionales surgió una epidemia de neuritis óptica y polineuropatía periférica en la población, el gobierno cubano distribuyó suplementos vitamínicos gratuitos. En 1997 el total de casos reportados ascendía a los 56.800 enfermos desde el inicio de la crisis.

Y nosotros, los cubanos, ahí... suponíamos a esas alturas que, además de resistir, estábamos aprendiendo. Pero llegó 1998 y la llegada de Chávez a la presidencia de Venezuela.

Y con ello un nuevo horizonte de petróleo que permitiría volver a recuperar un poco el peso corporal perdido y poner en práctica los conocimientos adquiridos derivados de la caída del campo socialista, de nuestras propias limitaciones y deficiencias políticas y económicas, a lo largo de casi 40 años.

La despenalización de la tenencia de dólares imperiales y la pequeña apertura -con miles de limitaciones- al sector privado y no estatal, no resolvió los problemas, pero hizo el presente un poco más llevadero después de la terrible experiencia del período especial. Pero no crecimos.

Seguimos con la agenda del bloqueo y las limitaciones al sector privado. Con la llegada de la Covid-19, en tres meses el estado cubano se quedó sin divisas.

En seis meses hubo que abrir tiendas en MLC, dejando desabastecidas las tiendas en CUC, tiendas estas que son el único y último recurso que tenían los cubanos para paliar las necesidades elementales con un salario, de por vida, insuficiente.

Llevamos más de 175 días viendo en el noticiero estelar de la Televisión Cubana el trabajo del Ministerio del Interior desarticulando robos, acaparamientos, actividad económica ilícita, desvíos de recursos... pero ni un solo caso de corrupción. Y cuando hablo de corrupción, es en su acepción sociológica: corrupción empresarial, corrupción policial y corrupción política. Se nos mueren las vacas en los potreros, por miles se nos mueren, y nadie paga las consecuencias. Sin embargo, un hombre hace tres tipos de queso en una mini industria y le decomisamos todo y lo llevamos a juicio porque dejó de aportar unos litros de leche.

¿Y quién paga los litros de leche que dejaron de aportar esas vacas que murieron por mal manejo y despreocupación del estado? Y digo “el estado” porque aquí todos sabemos que el guajiro cuida las reses, pero no son de su propiedad.

El 2 de diciembre de 1961, Fidel dio un discurso en la finca El Chico, en La Habana, a los campesinos estudiantes de inseminación artificial. Allí dijo: “Porque les voy a decir una cosa, sin carne, sin leche, sin huevos, sin pollos, ¿para qué vale la instrucción revolucionaria?”

No es justo que cada quién diga lo que le dé la gana en televisión irrespetando al pueblo. No es justo ni ético. ¿Por qué Boris Fuentes no está en la televisión cubana? ¿Cuál fue el error tan grave que cometió que han echado por el suelo una vida de desempeño profesional dentro y fuera de Cuba?

¿Por qué no desaparecen también al ministro Manuel Santiago Sobrino Martínez que aparece en televisión vendiéndole al pueblo cubano la idea de que las tripas de vacas y las gallinas decrepitas son platos de excelencia?

¿Eso es lo que él comerá en lo adelante? ¿Eso comerán sus hijos y nietos? ¡Cualquiera sabe que no ¡Entonces lo menos que debe hacer es guardar silencio frente a la valentía de un pueblo que lo sobrepasa en innovación y sacrificio!


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