De héroe nacional a acusado de crímenes de guerra, caída del soldado Ben Roberts-Smith
Redacción de CubitaNOW ~ jueves 9 de abril de 2026
Durante años fue símbolo del valor militar australiano, condecorado con la máxima distinción al coraje. Hoy, Ben Roberts-Smith se enfrenta a acusaciones de asesinato en Afganistán que han desmontado su imagen pública y reabierto el debate sobre la conducta de las tropas occidentales en conflictos internacionales.
Ben Roberts-Smith encarnó durante más de una década el ideal del soldado heroico en Australia. Condecorado con la Cruz Victoria —la más alta distinción militar del país—, su figura fue celebrada como ejemplo de valentía en la guerra de Afganistán. Sin embargo, ese relato se ha venido abajo tras una serie de investigaciones judiciales y periodísticas que lo sitúan en el centro de graves acusaciones por crímenes de guerra.
El punto de inflexión llegó en 2023, cuando un tribunal federal determinó, en el marco de un juicio por difamación, que existían pruebas suficientes para considerar verídicas varias acusaciones: entre ellas, la implicación en el asesinato de civiles afganos desarmados. Este fallo, aunque civil, marcó el inicio del colapso de su reputación pública y abrió la puerta a una investigación penal más amplia.
En abril de 2026, tras años de pesquisas, Roberts-Smith fue finalmente detenido y acusado formalmente de múltiples cargos de asesinato como crimen de guerra. Las autoridades australianas sostienen que los hechos ocurrieron entre 2009 y 2012, durante operaciones en Afganistán, y que las víctimas eran civiles o prisioneros bajo custodia. Entre los episodios investigados figuran ejecuciones de detenidos y órdenes directas a subordinados para matar, según las acusaciones.
El caso no se entiende sin el contexto más amplio revelado por el llamado Informe Brereton, una investigación oficial que documentó al menos 39 asesinatos ilegales cometidos por fuerzas especiales australianas en Afganistán entre 2005 y 2016. Aunque la mayoría de los soldados no estuvieron implicados, el informe evidenció fallos estructurales y una cultura de impunidad en determinadas unidades.
Roberts-Smith ha negado todas las acusaciones y mantiene que se trata de una campaña difamatoria. No obstante, su situación judicial es delicada: los cargos podrían acarrear penas de cadena perpetua. Además, su caso se ha convertido en un símbolo incómodo para Australia, que durante años proyectó una imagen de intervención militar basada en valores democráticos y respeto al derecho internacional.
Más allá de la responsabilidad individual, el proceso plantea preguntas profundas: ¿hasta qué punto los ejércitos occidentales han controlado las actuaciones de sus tropas en conflictos asimétricos? ¿Y qué ocurre cuando los “héroes” de guerra son también sospechosos de violar las leyes que juraron defender?
La caída de Roberts-Smith no es solo la historia de un soldado. Es, sobre todo, el reflejo de cómo la verdad puede erosionar mitos construidos durante años y obligar a las sociedades a revisar críticamente su propio relato.
Fuentes: AP