Cuba en vilo: incertidumbre política y económica tras la acción de EE.UU. contra Maduro
Redacción de CubitaNOW ~ domingo 4 de enero de 2026
La operación militar de Estados Unidos en Venezuela y la posterior captura de Nicolás Maduro han provocado un profundo impacto en Cuba, sumiendo al Gobierno de La Habana en un escenario de incertidumbre política, económica y estratégica sin precedentes recientes. Para la isla, Caracas no solo era su principal aliado ideológico en la región, sino también un sostén económico clave, especialmente por el suministro de petróleo venezolano que ha permitido, durante años, sostener la ya frágil matriz energética cubana.
Expertos coinciden en que la caída del chavismo —o incluso una transición prolongada e inestable en Venezuela— tendría consecuencias inmediatas para Cuba. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó este sábado que el Gobierno cubano tenía razones fundadas para estar “preocupado” tras la operación contra Maduro, una valoración que refuerza la percepción de vulnerabilidad en La Habana.
“La situación en Venezuela es ahora de total incertidumbre, y esa realidad se proyecta directamente sobre Cuba”, explicó Fabio Fernández, profesor de Historia de la Universidad de La Habana. A su juicio, el colapso del chavismo privaría a la isla de su aliado regional más importante y de uno de sus principales respaldos económicos. “Una Cuba sin petróleo venezolano solo permite imaginar una profundización de la crisis actual”, advirtió.
En la misma línea se pronuncia Michael Bustamante, profesor asociado de Historia de la Universidad de Miami. Según el académico, incluso sin un cambio total de régimen en Caracas, las consecuencias económicas para Cuba serán severas. “A corto plazo, las implicaciones son muy negativas, especialmente en el ámbito energético”, afirmó, anticipando efectos “claros e inmediatos”.
La isla arrastra desde hace más de cinco años una crisis económica estructural, agravada por una emergencia energética que ha derivado en apagones de 20 o más horas diarias en amplias zonas del país. Estos cortes eléctricos han sido un detonante clave del descontento social, desde las protestas masivas de julio de 2021 hasta los cacerolazos registrados en La Habana y otras ciudades a finales de 2025.
A este panorama se suma la pérdida de divisas. De acuerdo con informaciones publicadas por The New York Times, Cuba habría estado revendiendo a China parte del crudo venezolano, lo que representaba una fuente adicional de ingresos. La interrupción de ese flujo supondría un golpe extra para una economía que importa cerca del 80 % de lo que consume y que depende de divisas para adquirir alimentos y combustibles. Mientras tanto, otras fuentes tradicionales —turismo, remesas y misiones médicas— atraviesan un momento de clara debilidad.
Rafael Hernández, politólogo y editor de la revista Temas, subraya que el petróleo es un “insumo estratégico” en el contexto actual, pero considera que el mayor impacto para Cuba podría ser político. “Más allá de la captura de Maduro, lo que realmente afecta es la posible caída del Gobierno chavista como proyecto”, señala.
Fernández añade que el efecto político podría verse amplificado por la “euforia” que un cambio en Venezuela generaría entre sectores críticos del Gobierno cubano, tanto dentro de la Administración Trump como en la emigración cubana y en determinados espacios internos de la isla.
Bustamante, sin embargo, matiza que mientras las consecuencias económicas son evidentes, las políticas aún no están definidas. “Todo dependerá de los próximos movimientos en Caracas, Washington y La Habana, y de cómo reaccionen entre sí”, explicó. No obstante, no descarta escenarios extremos. “Una acción militar estadounidense contra Cuba no es fácil de justificar, pero a estas alturas no se puede descartar nada”, afirmó.
Fernández coincide en que se abre un escenario potencialmente peligroso. A su juicio, cualquier agresión contra Cuba requeriría tiempo: la construcción de un pretexto, la preparación de la opinión pública y un contexto internacional favorable. Hernández, por su parte, recuerda que los argumentos utilizados por Washington contra Venezuela —como las acusaciones de narcotráfico— no son fácilmente trasladables al caso cubano, donde las denuncias se centran en la mala gestión económica y las violaciones de derechos humanos.
Finalmente, Hernández advierte sobre un efecto interno clave: la percepción de una mayor amenaza externa. “El síndrome de fortaleza sitiada no favorece el clima de apertura que necesitan las reformas ni el debate político en Cuba. Históricamente, ese escenario ha sido un freno”, concluyó.
(Con información de EFE)