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Cuba admite que aún no tiene bajo control la epidemia de chikunguya y dengue

Redacción de CubitaNOW ~ sábado 29 de noviembre de 2025

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El Ministerio de Salud Pública de Cuba (Minsap) reconoció este viernes que el país continúa lejos de controlar el brote de arbovirosis que afecta a la población, con un avance acelerado de la chikunguña y un incremento sostenido de cuadros febriles que podrían corresponder también a dengue.

La viceministra de Salud Pública, Carilda Peña, declaró a la televisión estatal que “no se puede decir que exista control” sobre la situación epidemiológica actual, una afirmación que evidencia la incapacidad del sistema sanitario para contener la propagación del mosquito Aedes aegypti, transmisor de ambas enfermedades. Según sus datos, el país acumula 43,911 personas con “síndrome febril inespecífico”, un indicador temprano de alerta que refleja la magnitud del brote. De ese total, 37,197 casos fueron posteriormente vinculados a la chikunguña.

Solo en la jornada previa se confirmaron 826 nuevas infecciones de chikunguña, consolidando a esta enfermedad como la de mayor expansión en las últimas semanas. Peña añadió que 25 de los 107 pacientes atendidos en salas de cuidados intensivos por complicaciones asociadas a estas arbovirosis son menores de edad, lo que aumenta la preocupación entre las familias y la presión sobre el deteriorado sistema de salud.

El propio Minsap ha admitido que la mayoría de los diagnósticos se realiza a partir de síntomas clínicos, pues la isla no cuenta con la capacidad necesaria para aplicar pruebas confirmatorias de forma masiva. La escasez de recursos impide la vigilancia epidemiológica adecuada y deja fuera del registro oficial a numerosas personas que, por falta de transporte, medicamentos o confianza en la infraestructura médica, optan por no acudir a los centros de salud.

El Gobierno utilizó por primera vez el término “epidemia” el pasado 12 de noviembre, pese a que los primeros contagios se detectaron en julio en la provincia de Matanzas. Desde entonces, la propagación ha sido constante, impulsada por las brechas en el control vectorial y por el deterioro del entorno urbano, donde la acumulación de basura y el déficit de agua potable favorecen la proliferación del mosquito.

La profunda crisis económica que atraviesa Cuba ha limitado severamente las campañas de fumigación y desinfección, tradicionalmente usadas para contener estos brotes. A esto se suma la falta de insumos médicos, reactivos para pruebas diagnósticas y personal especializado, debido a la migración masiva de trabajadores de la salud.

El Minsap ha insistido en que los números que maneja son solo una parte del panorama real. La propia población reconoce que muchos enfermos permanecen en sus hogares sin recibir atención médica, ya sea por desconfianza, por la inexistencia de medicamentos o por el temor a terminar hospitalizados en condiciones precarias.

Mientras la epidemia continúa extendiéndose sin control, las autoridades insisten en la responsabilidad individual, llamando a la población a eliminar criaderos de mosquitos y acudir al médico ante los primeros síntomas. Sin embargo, la falta de recursos, la desorganización institucional y el agravamiento de la crisis humanitaria en la isla hacen cada vez más difícil contener un brote que ya afecta a decenas de miles de personas.

Fuente: EFE


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