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El 2026 arranca a oscuras: Cuba vuelve a los apagones tras la promesa incumplida de fin de año

Redacción de CubitaNOW ~ viernes 2 de enero de 2026

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El inicio de 2026 encontró a Cuba sumida, otra vez, en la oscuridad. Apenas horas después de que las autoridades aseguraran que el país había recibido el nuevo año con estabilidad eléctrica, los apagones masivos regresaron con la misma crudeza de siempre. La promesa oficial de un “fin de año con corriente” se desvaneció rápidamente, dejando al descubierto la fragilidad extrema del Sistema Electroenergético Nacional (SEN).

Durante el jueves 1 de enero y la madrugada del viernes 2, millones de cubanos enfrentaron cortes prolongados que, en muchas zonas del país, superaron las 15 y hasta 20 horas diarias. Los propios datos de la Unión Eléctrica (UNE) confirmaron la gravedad del panorama: la afectación máxima alcanzó más de 1500 megawatts, una cifra alarmante que evidencia un colapso estructural, no un problema coyuntural.

La situación para el viernes no mostró señales de alivio. Desde temprano en la mañana, la disponibilidad de generación apenas lograba cubrir la demanda mínima, y ya al mediodía se preveían nuevos apagones. Para el horario pico nocturno, el déficit estimado superaba los 1400 MW, un nivel que garantiza cortes generalizados en casi todo el país.

Entre las causas principales vuelve a aparecer el deterioro del parque termoeléctrico, con varias unidades clave fuera de servicio por averías o mantenimientos prolongados. A ello se suma un factor cada vez más determinante: la escasez crónica de combustible y lubricantes. Decenas de centrales de generación distribuida permanecen inactivas no por fallos técnicos, sino por la falta de insumos básicos, lo que deja fuera del sistema cientos de megawatts adicionales.

El Gobierno intentó presentar la energía solar como una tabla de salvación, destacando la entrada en funcionamiento de nuevos parques fotovoltaicos. Sin embargo, aunque estos aportan electricidad durante el día, su impacto es insuficiente frente a un déficit que se dispara en la noche, cuando más se necesita el servicio y cuando las renovables no pueden responder.

Mientras tanto, La Habana parece quedar al margen de las peores afectaciones, una realidad que refuerza la percepción de desigualdad territorial y prioridades políticas en la distribución de la electricidad. Para el resto del país, la normalidad sigue siendo vivir pendientes de los apagones.

El contraste entre el discurso oficial y la realidad cotidiana resulta cada vez más evidente. Lo que se vendió como estabilidad fue solo un paréntesis momentáneo, un gesto propagandístico incapaz de ocultar una crisis energética profunda, acumulada durante años de mala gestión, abandono e improvisación. Cuba comienza 2026 como terminó 2025: a oscuras y sin soluciones reales a la vista.

Fuentes: Martí Noticias e Infobae


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