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Un post del congresista Carlos Giménez aviva rumores y tensiones entre cubanos y venezolanos

Redacción de CubitaNOW ~ martes 6 de enero de 2026

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Una publicación del congresista republicano Carlos A. Giménez en X encendió el debate en redes y reactivó expectativas —y también reproches— dentro de las comunidades cubana y venezolana, tanto en el exilio como en la región.

La imagen compartida por el legislador fue breve, pero explosiva: Donald Trump aparece señalando un mapa de Cuba junto a una frase repetida tres veces: “Do it! Do it! Do it!”, acompañada por las banderas de Estados Unidos y de la Isla. No hubo explicación adicional, y precisamente ese vacío de contexto multiplicó las interpretaciones.

Entre muchos cubanos, el post se leyó como una insinuación de “movimiento” desde Washington, una señal de que Cuba vuelve a colocarse en el radar más duro de la política estadounidense. En los comentarios se mezclaron esperanza, ansiedad y ese impulso habitual del exilio a traducir símbolos en pronósticos: algunos hablaron de transición, otros incluso fantasearon con plazos cercanos, como 2026 o 2027, alimentando una conversación que nunca desaparece del todo, pero que se intensifica cada vez que surge un guiño desde figuras influyentes.

Desde el lado venezolano, la reacción en muchos casos fue más fría y crítica. Varias respuestas recordaron que la crisis interna no se ha cerrado, que la represión continúa y que el escenario político sigue siendo incierto. Para esos usuarios, la euforia ajena sonó prematura, como si se estuviera pasando página cuando todavía hay capítulos sin resolver.

“No han liberado a Venezuela y ya piensan en otra cosa”, resumió un comentarista, condensando una sensación de frustración compartida por quienes perciben una “transición” incompleta o sin resultados tangibles.

Otros, en cambio, adoptaron un enfoque más estratégico: insistieron en que el destino de Cuba y Venezuela está conectado y que un reacomodo real en Caracas puede acelerar cambios en La Habana, no por discursos, sino por la lógica de recursos, alianzas y supervivencia política.

En medio del intercambio también aparecieron mensajes cargados de fe y justicia divina, un registro frecuente en estas conversaciones, donde la esperanza suele buscar sostén en cualquier lenguaje disponible.

Giménez no aclaró intenciones ni ofreció detalles. Pero en política, un gesto sin explicación puede funcionar como una chispa: no confirma nada, pero activa emociones y revela cuánto peso tiene la expectativa colectiva. Al final, la publicación dejó una pregunta flotando en el aire digital: quién sigue, cuándo… y con qué consecuencias.


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