Trump deja atrás los privilegios migratorios de los cubanos con cifras récord de deportaciones
Redacción de CubitaNOW ~ miércoles 21 de enero de 2026
Durante décadas, los migrantes cubanos en Estados Unidos contaron con un trato legal diferenciado frente a otros grupos migratorios. Esa realidad, profundamente arraigada en Florida y especialmente en el sur del estado, ha cambiado de forma drástica bajo la administración del presidente Donald Trump. Así lo documenta un amplio reportaje de The New York Times, que detalla un aumento sin precedentes en las deportaciones de ciudadanos cubanos y el impacto social que esta política está teniendo en miles de familias.
Uno de los casos que ilustra este giro es el de Heidy Sánchez, una cubana de 44 años que residía en Tampa. En abril pasado acudió, como de costumbre, a una cita con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) junto a su hija de 17 meses. Allí fue detenida y, dos días después, deportada a Cuba, dejando atrás a su esposo y a su bebé, que aún estaba en período de lactancia. Su historia se viralizó rápidamente, en gran parte porque refleja un cambio que muchos cubanos nunca imaginaron enfrentar.
Según datos citados por el diario neoyorquino, más de 1.600 cubanos fueron repatriados en 2025, aproximadamente el doble que en 2024. En los años de Trump en la Casa Blanca, el número total de cubanos deportados supera al registrado durante las administraciones de sus tres antecesores. Una parte significativa de estas expulsiones ha ocurrido por vía terrestre hacia México, incluyendo a personas que llevaban décadas en Estados Unidos y que fueron detenidas por condenas penales antiguas.
En ningún lugar se ha sentido con tanta fuerza este cambio como en Florida, un estado moldeado por generaciones de exiliados cubanos desde 1959. Familias y comunidades que durante años se sintieron relativamente protegidas ahora se enfrentan de lleno a la aplicación estricta de las leyes migratorias. Para algunos líderes comunitarios, existe el temor de que esta política fracture la identidad cubanoestadounidense y genere tensiones entre migrantes antiguos y recién llegados.
Aunque las deportaciones a Cuba comenzaron de manera regular en 2017, se interrumpieron durante la pandemia y se reanudaron en 2023. Desde entonces, el ritmo se ha acelerado. Muchos cubanos han pasado semanas o meses detenidos en centros del sur de Florida, incluido uno en los Everglades conocido popularmente como el “Alcatraz de los caimanes”. En otro centro cercano, detenidos cubanos protestaron escribiendo “SOS Cuba” en sus camisetas.
Paralelamente, la inmigración legal se ha visto prácticamente bloqueada. Trump incluyó a Cuba en una prohibición de entrada que afecta a 19 países, canceló programas de reunificación familiar y ordenó la suspensión de numerosos trámites migratorios, incluidas solicitudes de asilo, residencia y naturalización. Para expertos citados por The New York Times, se trata del mayor retroceso de los canales migratorios cubanos desde la Guerra Fría.
A pesar de ello, encuestas indican que una mayoría de votantes cubanoestadounidenses registrados continúa apoyando a Trump, aunque académicos como Michael Bustamante, de la Universidad de Miami, advierten sobre un creciente malestar en la comunidad. Ese desasosiego se refleja en historias como la de Javier González, un disidente político que llegó a Estados Unidos en 2022 bajo libertad condicional. Aunque trabaja legalmente y tiene su caso de asilo pendiente, vive con miedo constante a ser detenido y deportado.
El contraste también es generacional. Cubanos que llegaron a EE. UU. en los años sesenta, como Alicia Peláez, beneficiaria de la Operación Peter Pan, expresan su indignación ante un país que —dicen— ya no ofrece la acogida que ellos recibieron.
Mientras tanto, Heidy Sánchez permanece en La Habana, a la espera de una entrevista consular que podría permitirle solicitar un perdón migratorio y regresar con su familia. Su esposo y su hija pudieron visitarla en Navidad, pero la separación continúa. “Mi hija es nuestra alegría, nuestra vida”, dijo Sánchez, en declaraciones recogidas por The New York Times. Su historia resume el drama humano detrás de unas cifras que han cambiado para siempre la relación entre Estados Unidos y la migración cubana.
(Con información de The New York Times)