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Castigan la denuncia, no el hambre. Citan a maestra en Camagüey por mostrar el almuerzo escolar

Redacción de CubitaNOW ~ miércoles 14 de enero de 2026

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Un nuevo episodio de represión contra la denuncia ciudadana se vivió en Camagüey, luego de que una profesora fuera citada por la dirección de su escuela tras publicar en Facebook una imagen del almuerzo que reciben los niños. La información fue dada a conocer por el periodista independiente José Luis Tan Estrada, quien ha documentado de forma sistemática las carencias en centros educativos y de salud en varias provincias del país.

La docente, identificada como Yaima Santiesteban, es madre de dos niñas y profesora del Preescolar B de la escuela primaria José Martí, ubicada en el reparto Vista Hermosa. Según los testimonios recogidos, fue llamada a la dirección del centro y se le exigió que eliminara la publicación, bajo el argumento de que estaba “creando problemas” a la institución. La maestra se negó, afirmando que la foto solo reflejaba la realidad de la alimentación que reciben los estudiantes.

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Durante el intercambio, otro profesor del propio centro salió en defensa de Santiesteban y denunció posibles irregularidades administrativas por parte de la dirección. Entre ellas, que no se había colocado el menú diario del comedor escolar durante varios días, ni se había enviado el reporte obligatorio sobre la alimentación a la Dirección Provincial de Educación, un procedimiento que debe realizarse de forma cotidiana.

Tras la presión generada por la publicación y las denuncias internas, se informó que autoridades provinciales acudirían a la escuela para verificar la situación. Sin embargo, el hecho de que la primera reacción haya sido citar y presionar a la maestra, en lugar de investigar de inmediato las condiciones del almuerzo, ha provocado indignación en redes sociales.

Este caso se suma a otros reportados por Tan Estrada, donde padres, maestros y trabajadores estatales son advertidos, citados o amenazados por mostrar públicamente deficiencias en servicios básicos. En lugar de corregir los problemas, las instituciones parecen concentrarse en controlar la información y silenciar las quejas, reforzando un clima de miedo que desalienta la denuncia.

Para muchas familias, el almuerzo escolar es la principal comida del día para sus hijos. Por eso, cuando la calidad o la cantidad de los alimentos es deficiente, el impacto no es solo administrativo: es humano, social y profundamente preocupante. Castigar a quien muestra la realidad no mejora la comida, no resuelve la escasez y no protege a los niños.

El mensaje que se transmite es peligroso: no importa tanto si los menores comen mal, sino que nadie lo diga en voz alta. Y mientras se sanciona la transparencia, el problema de fondo —la precariedad del sistema de alimentación escolar— sigue sin solución visible.

Del perfil de José Luis Tan


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